domingo, 27 de septiembre de 2026

NOVEDADES EDITORIALES - BARREIROS CONDOR II (1963)

 



Este modelo, realmente ya no es ninguna novedad, puesto que hace bastantes semanas que aparecieron fotos de orgullosos suscriptores en los escasos foros que aún perduran sobre nuestra afición, y por tanto, tampoco hoy vamos a descubrir la sopa. A priori, la miniatura reproduce un Barreiros Cóndor de segunda generación.

 

Como se comentó en su día, esta saga ‘aviar’, por llamarla de alguna manera, procedía inicialmente de los modelos TT 90.21 y TT 90.22, descapotados y de origen militar. Pero para cubrir la demanda de los transportistas, se planeó fabricar aquellos camiones sin cabina alguna, y ya si éso, sería su propietario quién se buscaría las habichuelas para rematar su herramienta de trabajo, con carroceros en convenio con Barreiros como Nazar, Industrias Onieva, BARGON o Costa, entre otros.  De todo esto ya se dio cuenta en una anterior entrada.


Publicidad de 1960.

 

Por eso, para entrar en lucha con Pegaso por el mercado nacional del transporte ‘semi’ y pesado en 1960 nacerían los Barreiros CA162, CB241/242, CRB242 y CLB246, que en esta ocasión sí se venderían con cabina. Sus nombres comerciales respectivos serían el de Halcón para el rígido de seis toneladas, Azor para el de 8, y Cóndor para la tractora de 10 toneladas. Se fabricó un cuarto modelo con configuración rígida, de nombre Víctor, de 10 toneladas también, pero de tres ejes, y que pasó sin pena ni gloria. Todos ellos tenían las mismas hechuras, y sus cabinas eran comunes entre sí, manteniendo el diseño de los carroceros favoritos de don Eduardo que ya equiparon los TT: cabina tipo Berliet fabricada inicialmente por ‘Carrocerías Costa’, de Terrassa (Barcelona), y en su sustitución, por la madrileña ‘BARGON’, pero siempre manteniendo el diseño copiado de Berliet, cosa que a los franceses nunca les hizo gracia, puesto que se sepa, no autorizaron licencia alguna.


Barreiros Azor I de los primeros de 1960. Obsérvese la chimenea frontal.


Barreiros Cóndor I con los faros tuneados.


Barreiros Cóndor I (1960-1962) con tanque de los de CAMPSA.


Barreiros Halcón I con pinta de pescatero.


Barreiros Halcón I en Ribes de Freser, en los Pirineos.


Otro Barreiros Halcón I por tierras catalanas.


Barreiros Halcón I con la cabina artesana alargada. 


El muy raro Barreiros Víctor (1960-1962) de 9/10 toneladas. 


 

Esta primera generación de ‘pájaros’ montó toda ella el motor de la casa B-24 diésel, de 6.785 cm3 y 115 caballos, salvo el más pequeño de la familia, el Halcón, que dispuso de un motor A-16, de 4.727 cm3 y 83 CV. Entre todos ellos tuvieron unas ventas conjuntas de apenas 2.000 unidades. Pero en 1962 llegaría la segunda generación, con referencias internas CA262 (Halcón), CVB242 / CVB246 (Azor), CRB242 (Cóndor) y Super Azor, con una gama renovada, especialmente en los motores y el diseño de la cabina. Ésta fue pergeñada por Mario Gamarra, de la casa y de absoluta confianza, y aunque mantuvo las hechuras de la cabina Berliet, supo darle su propio toque con la apariencia que nos es más conocida cuando pensamos en un Barreiros de los años sesenta. Los faros se subieron del parachoques a la cabina. Ésto era casi de obligado cumplimiento, pues el calor del motor y las vibraciones del chasis rompían más faros que cualquier otra circunstancia. La calandra se estiró hasta la ‘media sonrisa’ en paralelo a la lama cromada de dos biseles que se situaba debajo del parabrisas, eliminando la cuadratura de la anterior parrilla, y estilizando así la cabina, haciéndola parecer más ancha de lo que realmente era. En esta ocasión serían la alavesa ‘Esmaltaciones San Ignacio’ y la madrileña ‘Manufacturas Metálicas Madrileñas’ quienes se encargaron de suministrar esta cabina para Barreiros.


Barreiros Azor II de 1962.


Barreiros Azor II de 1966.


Barreiros Azor II de 115 CV.


Barreiros Halcón II de 1966.


Barreiros Super Azor (1967-1969).

 

En 1964 la denominación Cóndor fue suprimida y se sustituyó por la de Super Azor. A finales de ese mismo año, el Super Azor fue potenciado pasando a llamarse Super Azor Gran Ruta, ya sabéis, el camión favorito de los transportistas que se dedicaban a llevar productos frescos desde el mar Cantábrico hasta la capital, que presumía (y presume) que en Madrid está el pescado más fresco de España. Sin comentarios. El caso es que esta segunda generación dispuso de una oferta de motorización más amplia que su predecesora. El Halcón, el menor de los hermanos, tendría el motor A-26 de 5.010 cm3 con 90 CV; el Azor, motor de la casa Barreiros B-24, con sus 6.785 cm3, y 115 CV de potencia. Y en cuanto al Cóndor, luego Super Azor, según versiones, montó los motores B-4 y B-125 de 6.785 cm3 y B-150 de 10.170 cm3, con respectivas potencias de 115 CV, 125 CV y 150 CV. El hermano mayor, el Super Azor Gran Ruta, con motor B-26 sobrealimentado de 10.179 cm3, llegaría a los 170 CV. Tras unas 15.000 unidades vendidas de esta segunda generación, y llegado el año 1970, esta saga ‘aviar’ sería definitivamente descontinuada, en plena incursión societaria de Chrysler.

 

* * * * *

 

Como cabría esperar, en la editorial han aprovechado buena parte del molde de la tractora utilizada en el Cóndor de primera generación, que aunque no es exactamente igual, sí es cierto que se han vuelto a utilizar algunos elementos del chasis como calderines, zaga, ballestas y algún que otro detalle. En el arrastre también se ha aprovechado algún diseño anterior del catálogo de IXO. Como puede apreciarse en la foto en blanco y negro del modelo original, éste tiene una especie de paneles con apertura lateral, probablemente por módulos, mientras que la miniatura solamente tiene acceso trasero mediante dos compuertas, al estilo de un contenedor portuario; aunque obviando esta puntualización, la verdad es que cumple en su medida, función y época, que es lo más importante.







 

Supongo que el modelo real debió ser una auténtica tortura para rotular, sobre todo ese semirremolque, con su completa gama cromática representada a lo largo de toda la estructura. En contraposición, la tractora es bastante simple y sencilla, y el hecho de que se mantuviera en las puertas del chofer y del ‘camalic’ (o ayudante o mozo de cuerda) el logotipo de Barreiros, puede que nos indique que estamos ante un modelo de promoción, o una join-venture publicitaria de ambas marcas, pues no olvidemos que Glassomax/Glasurit también surtía de pinturas al sector de la automoción.





 

En cuanto a la calidad intrínseca de la miniatura, sin ser mala del todo, la verdad es que me ha decepcionado un tanto. Dejando a un lado el semirremolque, la parte trasera de la tractora me parece más que correcta. El frontal está bien solucionado: esa parrilla es muy real. Y en general se puede decir que el molde de la cabina es bueno, y aunque dispar, la aplicación de la pintura aún permite apreciar los pliegues y dobleces, bastante bien en la parte blanca, menos bien allí donde es azul. Lo que no me gusta es que los retrovisores y los limpiaparabrisas sean todavía de un grosor excesivo, cuando sabemos que en algunos modelos anteriores, incluso de colecciones de hace años, IXO/PCT puede hacerlo mejor. Creo que ya va siendo hora que la editorial dé un paso adelante y exija al fabricante mejor calidad de estos elementos añadidos. El precio que nos cobran por las miniaturas, ya hace tiempo que está en consonancia con lo que podemos exigir. Y lo de los ‘pinchitos’ en las luces frontales también pasa de castaño a oscuro. No me creo que en este aspecto en concreto no se pueda mejorar tras más de dos décadas y docenas de colecciones de diecast.









 

En definitiva, si te interesa la historia de Barreiros, y quieres tenerla al completo en tus vitrinas, este modelo puede servirte para representar las dos generaciones que hubo del Cóndor, modificaciones artesanales de su cabina al margen. Pero si no es el caso, que solamente quieres tener los modelos más representativos, en die-cast ha habido, y estoy seguro de que habrá mejores Barreiros para coleccionar que éste.