Con el asunto de la cosecha
prácticamente cerrado, y tras unos brevísimos días de descanso que los
urbanitas dan en llamar vacaciones, volvemos a las andadas. Como ya se comentó en su día, los coches familiares tuvieron su nicho, ya fuera
por cuestiones de prole numerosa, de necesidad de una mayor carga, o bien de
ambas. Con la actual uniformización y estandarización de la automoción, se hace
muy difícil hoy en día poder ojear un vehículo de ese sector en concreto. Ésto
le ha venido de perlas a los que de verdad manejan el cotarro, ahorrándose
ingentes cantidades de dinero, y de paso obligándonos a pasar por el aro,
desatendiendo las verdaderas necesidades del consumidor.
En fin, la cosa parece que
también ha tenido su reflejo en el mundo miniaturil, porque tampoco es que las
editoriales se hayan preocupado mucho en darnos alegrías al respecto. Ni
siquiera en cuanto a clásicos se refiere. Quizás en su día Norev,
y a veces Minichamps,
se ocuparon de los familiares. Hay una honrosa excepción, y es la colección de
‘Autos Inolvidables Argentinos’ y su secuela de los Años 80-90, y de las cuales
provienen la mayoría de miniaturas de esta entradilla. Así que el avezado
lector ya se habrá dado cuenta que en estas versiones familiares existirán
ligeras diferencias entre las argentinas y las españolas.
CITROËN BREAK 3 CV /DYNAM /8 /C8 (1967-1977) de IXO
y
CITROËN
XSARA fase 1 BREAK (1997-2000) de NOREV
Curiosamente, en España el primer
modelo familiar de Citroën en fabricarse y en venderse no aparecería hasta 1967.
Sería un derivado de la Ami 6 3CV francesa, que como es sabido, tanto la Ami,
la Dyane o el Mehari estaban fabricados sobre la base del 2 CV. Pero Citroën
previó que las versiones galas de la berlina y de la furgoneta comercial no
tendrían éxito en España, y decidió que en Vigo se fabricaría directamente la
versión Break 3 CV, que es como se denominó inicialmente y de forma
exclusiva en esta piel de toro. Con el motor M28 bicilíndrico de gasolina de
602 cm3 y 23 CV de potencia costaba casi cien mil pesetas de la
época, que no era moco de pavo.
En 1969 la potencia de su motor
fue incrementada a 35 CV (con el mismo cubicaje) cambiando a su vez de nombre,
pasando a conocerse como Citroën Dynam, manteniendo la exclusividad de
fabricación de esta versión. Es decir, del modelo Ami francés, en España hasta
entonces solo se fabricaba en versión familiar. Pero por fin, en 1970
aparecería en Francia el Ami 8, que aquí sería llamado 8 ó C8,
con la particularidad, esta vez sí, que en Vigo se fabricaría tanto en versión
familiar como en versión berlina, manteniendo eso sí la sempiterna motorización
de 602 cm3 y sus 35 CV de potencia.
* * * * *
Treinta años más tarde, y derivado
de la plataforma del superventas ZX, Citroën comenzó en 1997 la fabricación del
Xsara Break, con motores de gasolina y gasóleo, comprendiendo potencias de
entre 75 y 112 CV y de 70 a 90 CV para los diésel. Al igual que su predecesor,
poseía la particularidad de disponer en su eje trasero de un sistema
autodireccional para mejorar la eficacia en su paso por curva, aún siendo un tracción
delantera puro. Para la versión familiar o Break de esta fase 1, hubo una gran
variedad de acabados y motorizaciones:
desde los inyección de 1.4, 1.6, 1.8 y 1.8 de 16 válvulas, hasta los
diésel atmosféricos de 1.9 y los turbo diésel 1.9 Turbo D y 2.0 HDi, este
último el preferido del gran público. No entro en la versión Picasso, porque
entiendo que se trata de una concepción y una finalidad distintas a la idea
inicial del Xsara, constituyendo por sí mismo, un producto aparte. El caso es
que Citroën ya llevaba muchos años integrada en el grupo PSA de Peugeot, marca
empresarial muy conservadora y poco dada a las sorpresas, sobre todo en los
diseños, siempre calificados como anodinos y sosos, pero que a su vez se dotaba
a sus vehículos de mecánicas de una gran robustez y fiabilidad, sin duda el
punto fuerte de PSA. El consumidor no tuvo dudas e hizo del Xsara en cualquiera
de sus versiones y de sus etapas todo un superventas. Se vendieron algo más de
medio millón de vehículos en España, y 1.300.000 unidades en el resto de Europa.
Más de seiscientos mil Xsaras salieron de las propias factorías españolas de
Vigo y de Villaverde.
Aún así en 2004 el modelo Xsara sería
descontinuado en el ámbito europeo en todas sus versiones, siendo precisamente
la berlina y la versión familiar en su tercera fase las que perdurarían en China
hasta 2006, mediante licencia a Dongfen. No obstante, aún estando solo una
década en producción, la estela que dejó en competición duraría mucho más. Cabe
recordar que el gran éxito de ventas también tuvo su reflejo en las pistas de
tierra, tanto en el modelo de competición Kit Car (solo un eje motriz) como en el
de World Rally Car. Citroën fue campeona
de constructores entre los años 2003 y 2005 en el Campeonato Mundial de
Rallyes. Sébastien Loeb como campeón de Francia en 2001 y campeón mundial de pilotos
entre los años 2004 y 2006, o bien Chus Puras en España en 1999, 2000 y 2002,
dan fe de ello. El campeonísimo francés, además, continuaría su interminable
racha de victorias con el sucesor del Xsara, el Citroën C4, pero eso es
otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.
* * * * *
En cuanto a las miniaturas, en el
caso del más veterano, se trata de la versión argentina Ami 8 Élysée, que tiene
algunas pequeñas diferencias con el que hubo en España. Especialmente en la
calandra, en las luces de la zaga, y en las defensas o parachoques. Aquí la
calandra era negra pero el frontal estaba atravesado en su totalidad por un par
de lamas cromadas, donde se alojaban los intermitentes. Los juegos de luces
traseros estaban individualizados en pilotos aparte, y los pivotes de goma
argentinos aquí solían sustituirse por barras supletorias en arco por encima de
los parachoques. Dado que encontrar una foto concreta del Elysée argentino es
tarea imposible, y además es la resulta de una mezcla de varias versiones
europeas, me he permitido incluir fotos de varias versiones como el Super Break
y el Ami 8 Break.
Pero aparte de todo éso, hay que
destacar la voluntad que el grupo IXO puso en este modelo, ya de por sí, dotado
de una gran personalidad, como siempre se estilaba en el centro de diseño de
Citroën. Para empezar, podemos ver que el molde es muy bueno, y que la pintura
ha sido aplicada en su justa medida, lo que permite apreciar puertas, capós,
maleteros, pilares, etc. Tenemos además un buen surtido de cromados, sin
prácticamente omisiones. Las ruedas, aunque un pelín grandes (mal endémico del
fabricante chino) son muy buenas, y se sobreentiende que en los diez años de
vida de este modelo, pudo tener diversas llantas en multitud de versiones, si
bien, no puede precisarse si en su año de fabricación debía corresponderle ésas
u otras. En todo caso no están mal tiradas y resultan verosímiles. Por otro
lado, en los interiores puede verse que están bien moldeados, pero como
siempre, cuando de colecciones de quiosco se trata, predomina el negro. Respecto
al color de la carrocería, no creo que en los C8 españoles estuviera disponible
en el catálogo, aunque igualmente queda precioso. En definitiva, si no puedes
encontrar el Ami 8 o Break de Universal Hobbies, éste de IXO puede que te
satisfaga lo suficiente, pues sin duda lo considero uno de los mejores números
de aquella colección argentina.
* * * * *
Centrémonos ahora en la miniatura
de Norev, la cual ya viene condicionada por su precio, más elevado que las
miniaturas de quiosco, y a la que en principio se le debería exigir más calidad.
Y yo no sé que pensaréis al respecto, pero en esta ocasión no veo el modelo de
Norev superior al de IXO. No consigo ver ese valor añadido que se le presupone
al Xsara a pesar de que suele costar el triple que el ‘chino’. En este modelo
en concreto, la diferencia de precio no se ha traducido en más calidad. No me
malinterpretéis. Este Norev está bien detallado en el sentido de que no se han
dejado casi nada: embellecedores laterales, manetas, intermitentes, tapa del
depósito, apertura del portón, etc. está todo moldeado y detallado en su justa
medida. Los logotipos y su rotulación están bien definidos, y los limpias y los
retros son de un tamaño más que aceptable. La antena gruesa, pero suele ser
habitual incluso en Norev. A cambio hay debajo un tubo de escape ahuecado. En
resumidas cuentas, sin ser una miniatura extraordinaria, cumple. Pero hay algo a
la vista, que no acaba de funcionar, y yo creo que es el molde. Sus medidas son
correctas, pero creo que las formas del capó y de las puertas no están
suficientemente redondeadas. De hecho, no sé si se trata de algún exceso de
pintura o que directamente el molde no es bueno, pero esta miniatura muestra
unas líneas exageradamente nervadas y rectilíneas en sus vistas frontal y
lateral que el auténtico vehículo no posee. Si a ello le sumamos que la pintura
en sí tampoco es de lo mejor que ha ejecutado Norev, entonces tendremos una
rara sensación, una extraña impresión, de que este coche familiar en realidad
no nos resulta familiar.
Continuaremos con la saga
familiar.
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