domingo, 28 de junio de 2026

FAMILIARES I

 

Autonacional Biscúter versión comercial o rubia (1960)

En el mercado actual dominado por SUVs, pequeños coches urbanos y vehículos de marcas premium, ya sean deportivos o todoterrenos, parece que ya no hay cabida para los familiares. Es difícil ver uno. Antaño no era un tipo de auto muy extendido en lo que se refiere al número de unidades vendidas, pero todas las marcas procuraban tener alguno en su catálogo, casi siempre derivado de la típica berlina de tres cuerpos. Y es que la práctica desaparición de este tipo de vehículos no es más que la plena constatación de hacia dónde se ha dirigido la industria del automóvil. Cada vez tenemos menos variedad y cada vez estamos más estandarizados. La industria se ha ahorrado muchos millones en diseño de proyectos, millones en estudios de mercado, y sobre todo millones en producción. El usuario se ha dejado embelesar por los cantos de sirena primero de los SUVs y después por la electrificación y la hibridación, que solamente es posible aplicar a ciertos tipos de vehículos, olvidándose completamente del gusto y de las necesidades personales, y sobre todo del atrevimiento y personalidad de los diseñadores de antes, quienes sabían crear auténticas esculturas sobre ruedas, pero también prácticos utilitarios. Sin el éxito de éstos últimos, los otros no eran factibles.


 

La disminución de la natalidad justificaría solo en parte el alejamiento de la industria del automóvil en los asuntos familiares, pero no explicaría porqué los SUVs son el nicho de mercado preponderante desde hace tantos años. Los gustos han cambiado, pero desde luego ese cambio tiene toda la pinta de haber sido dirigido desde la propia industria automovilística. A su conveniencia, por supuesto. El abrumador éxito de una plataforma monotemática como forma de situar en el mercado un único superventas más o menos corto o más o menos largo ha provocado el aplauso unánime de todos esos consejos de dirección y de todos esos fondos de inversión que están detrás de los fabricantes, buscando siempre el máximo beneficio a cualquier coste, incluyendo la desaparición de marcas si ello fuera necesario, y que han visto la ocasión que ni pintada a colores. Para rematar la jugada, los ineptos y vendidos políticos de turno han dado otra vuelta de tuerca más con todas esas restricciones impuestas desde la seguridad y del medioambiente, dejando a los propios fabricantes en un callejón de muy difícil salida. En especial a los europeos.  

 

No estoy en contra de que los coches sean más seguros ni más respetuosos con el medioambiente, pero me jode especialmente que esos consejeros y esos inversores viajen en su jet privado de continente en continente, pasen sus vacaciones en yates de cien metros de eslora en paraísos tropicales y sobre todo desplacen los centros de producción a países que se pasan las normas laborales y medioambientales por el forro, obligando a los demás a cumplir lo que ellos jamás harán: renunciar a sus privilegios. Es la ley del embudo, ancha para ellos y estrecha para nosotros. Las cosas se podían haber hecho de otra manera, más pausada, con más etapas y marcando unos pasos más claros, dando tiempo a la industria y al consumidor a adaptarse, y a hacerlo creíble.  Y sobre todo a dejar que las cosas se impusieran por su propio peso, de forma natural, y no impuesta, con constantes bandazos y contradicciones. Los dirigentes europeos llevan una década dándose tiros en el pie año tras año, y así nos va.


 

Pareciera que en el presente siglo nadie ahí arriba haya abierto un libro y haya constatado la similitud entre la Teoría de la Evolución de las Especies y la historia de la automoción. No han sido capaces de ver que los primeros vehículos fueron a vapor, más tarde a combustible fósil y por electricidad, y no fue hasta los años veinte del pasado siglo XX que finalmente se impusieron los derivados del petróleo. Pero hasta ese mismo momento, no se supo con certeza cuál sería el estándar a utilizar en cuanto a la movilidad se refiere. Lo único que parecía claro es que debía tener ruedas y circular libremente, al contrario que el ferrocarril. Lo mismo sucedería en las siguientes décadas: neumático macizo o inflable, carrocería autoportante o chasis rígido, tracción delantera o propulsión trasera, gasolina o diésel, y así durante los más de ciento cincuenta años de la automoción, en una encrucijada tras otra, pero en las que siempre se solaparon y fueron conviviendo simultáneamente varias soluciones técnicas, sin tener claro cual acabaría imponiéndose, pero a la vez sin negar y hacer desaparecer a las otras. Es cierto que debe haber unas normas para regir la sociedad y orientarla hacia donde dirigir nuestros pasos, pero debe hacerse con tacto, y sobre todo sin profanar el sentir del pueblo. Si no, el resultado será justo el contrario del buscado. Por eso la respuesta del consumidor español básicamente ha sido la de continuar con el parque automovilístico más envejecido de toda Europa.

 

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SEAT 1430 Familiar 2ª versión (1971-1975)
 

En esta primera parte, veremos los familiares más familiares. Clásicos, por supuesto, que de éso va este blog. Por ejemplo, el SEAT 1430 cinco puertas, como es normal derivaba de la segunda serie del 1430 de cuatro puertas, fabricada entre finales de 1970 y 1973. Aprovecho para recordar que el 124 y el 1430 no son el mismo coche, hay diferencias. El 124 se fabricó en España con licencia italiana para cubrir el segmento situado entre el ‘pelotilla’ 600 y el ‘barco’ 1500. El objetivo del 1430 fue establecer un coche puente entre el propio 124 y el 1500. En Italia esta función la cubrió quizás el FIAT 125, pero nunca hubo réplica transalpina al 1430. Éste, además de cambios estéticos en el frontal dispuso de una motorización de gasolina más alta de lo acostumbrado, un 4 cilindros de 1.438 cm3 y que daba 75 CV. Hubo versiones familiares, rancheras o break, como lo queráis llamar, del 124 y del 1430 y sus derivados, alcanzando entre todas ellas cerca de 100.000 unidades vendidas. Lo que constituye la demostración de que en un país de entonces apenas 33 millones de habitantes, este tipo de vehículos interesaban y tenían mercado.




 

En esta ocasión el 1430 ranchera nos viene representado por dos miniaturas aparecidas en ‘SEAT La Colección’ de 2010, en sus números 20 y 31. Sus matrículas dan a entender que en realidad es el mismo vehículo pero repintado (ironía), aunque según la nomenclatura utilizada por Altaya, el azul nº 20 es la versión FD, lo cual significaría que sería un familiar perteneciente a la primera serie del 1430, es decir, al fabricado por SEAT entre 1969 y 1971. No se ha hecho nada especial para diferenciar ambas series, si es lo que pretendían anunciar las respectivas peanas: 1969 versión FD para el azul, y 1974 para el color crema, versión Especial 1600 familiar. ¿Véis alguna diferencia entre ellos aparte del color? Yo no. Creo que ese año de 2010 fue el punto de inflexión cuando coexistieron varias colecciones de esa editorial en los quioscos, demasiadas, y los precios comenzaron a subir y la calidad a bajar. Se nota en estos moldes altayeros más o menos logrados, aunque mal pintados, si bien esos colores existieron en la realidad. Los tapacubos de ambos son directamente horribles y como siempre, la versión que se intenta representar no es la correcta, por no decir que es inventada. Los parachoques son de la primera serie, el de color crema no debería tener topes de goma. Y éste a su vez, adolecería de la moldura de goma que iba de punta a punta.  La calandra en negro es de la segunda y tercera serie (eso es correcto) para ambos, pero los cercos en negro de los dobles faros solo debería llevarlos el de color crema, no el azul. Por cierto, los faros no pueden estar peor colocados, y en ningún caso deberían sobresalir, deberían estar más hundidos y recogidos dentro de sus marcos. Por si fuera poco, el escudo de SEAT debería ser el rectangular, al menos en el de color crema, pues en 1971 se dejó atrás el anterior emblema laureado y redondo. Son correctos los intermitentes laterales en forma de cuña pero en los faros traseros faltan colores, no todo puede ser en rojo. Vamos, que no hay ni catadióptricos, lo cual podría ser correcto en el nº 20 pero no en el de color crema. Los cromados laterales que van en línea recta desde el frontal hasta la zaga son correctos, pero faltarían los otros cromados laterales por abajo, los que van desde el parachoques delantero y, sorteando los aletines de los guardabarros, llegan hasta el otro parachoques. El cromado en las estriberas solamente es propio del 124 familiar. Sorpresivamente, el interior del 1430 de color crema no es negro, sino marrón oscuro, pero a ambos les han plantado reposacabezas en los asientos delanteros, pero que no deberían estar ahí. Las faldillas de las ruedas traseras…





La lista es interminable, pero bueno, como en su día estaba picoteando esta colección, no está de más tener un molde de éstos de SEAT.

 

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FIAT 125p Kombi (1972)
 

Ya hemos mencionado el FIAT 125 anteriormente, y no por casualidad. Seguramente circularían muy pocos por España, y menos aún en su versión familiar. Pero si el SEAT 1430 fue el puente desde nuestro 124 hasta el 1500, en Italia el 125 fue el puente desde su 1500 hasta el 124. En otras palabras, si el 1430 tomó como base el 124, el 125 tomó como plataforma común la del viejo 1500. El resultado con el FIAT 125 fue una berlina similar en apariencia al 1430 con sus dobles faros delanteros, pero que gozaba de unas medidas, de una prestancia y de una motorización más cercanas al 1500, tope de gama en 1967 cuando apareció este modelo diseñado por Dante Giacosa. En Italia montaba los famosos motores ‘Lampredi’ de 1.608 cm3, y que daban una potencia de 90 CV. Estaban además, mejor equipados y mejor acabados que el 1430 español, si bien tampoco eran equiparables entre sí, puesto que en realidad no pertenecían al mismo segmento del mercado. Aunque en España se fabricaron SEATs con licencia FIAT, aquí solo conocimos unos pocos modelos italianos. Pero el 125 de FIAT fue un coche muy popular no solo en su país, sino también en buena parte de los mercados europeos y sudamericanos. Aunque la producción italiana de este modelo cesó en 1972, se siguió fabricando hasta 1982 en Argentina y hasta 1991 en Polonia, por ejemplo. De hecho la versión que tenemos hoy aquí es la 125p Kombi que Polski fabricó bajo licencia italiana, aunque siempre utilizando la motorización derivada del viejo 1500. Cuando ésta cesó, FSO, también polaca, compró dicha licencia para seguir fabricándolos pero montando los mismos motores que su otro modelo Polonez.


SEAT 131 E 1600 Familiar (1978-1980)
 

En cuanto al SEAT 131 de primera serie, hizo su aparición en 1974, como berlina de gama media-alta, sustituto en Italia del 125, y que aquí en España se copió para dar respuesta al emergente conductor que quería saltar del 124/1430 y aspirar a algo mejor, pero que sin embargo aún no le daba para llegar al tope de gama que suponía el 132. Existieron inicialmente dos equipaciones E y L, es decir con acabado normal y de lujo, y que montaron unos motores de gasolina de 1.438 cm3 con 75 CV y de 1.592 cm3 con 92 CV. Se diferenciaban entre sí porque la versión normal era la que tenía dos grandes faros rectangulares, y la de lujo llevaba dobles grupos ópticos circulares. Al año siguiente apareció la versión familiar o cinco puertas, y en 1978 la CLX o deportiva, con motor de 1.756 cm3 y 107 CV.

La segunda serie hizo su presentación a finales de 1978. Se diferencia en la calandra porque incorpora cinco laminillas plateadas y parachoques de resina en algunas versiones. Los niveles de acabado seguirán siendo dos, el básico Mirafiori (L o Panorama en los familiares) y el superior o Supermirafiori (llamado CL en los cinco puertas). Se mantendrán las dos motorizaciones anteriormente comentadas, siendo utilizada la más baja por los Mirafiori L 1430, Supermirafiori 1430 y CL 1430; y Supermirafiori 1600 y CL 1600 para la otra. Se incluirán además nuevas motorizaciones como la de 1.919 cm3 y 109 CV para la versión CLX 2000; un Perkins de 1.760 cm3 y 49 CV que montaron las versiones diésel de los Mirafiori, Supermirafiori y L; aunque sería sustituido en 1980 por el famoso SOFIM, de 2.488 cm3 y 72 CV, con su característico abultamiento en el capó, y especialmente buscado por taxistas y demás.  

En octubre de 1981 hizo su aparición la tercera serie, finalizando en 1983 su producción, y que se distinguiría de las anteriores por una negra parrilla en la que resaltan dos lamas cromadas muy finas en las versiones con faros rectangulares, y cuatro lamas en las de cuatro ópticas circulares así como las versiones diésel con motor SOFIM. Por detrás se estrecharían levemente los faros en todas las versiones. Solo se mantuvo en producción el Mirafiori CL 1430, el Supermirafiori 1600 TC, la versión familiar Panorama 1600 y como novedad en motores de gasolina, el Supermirafiori 2000 TC, y su versión más especial Diplomatic ambas con motor de 1.995 cm3 y 114 CV, pero esta última con aire acondicionado de serie y dobles faros.  En diésel (con 2.445 cm3 y 72 CV de potencia) teníamos el CL Diésel 2500, el Supermirafiori Diésel 2500 y el Panorama Super Diesel 2500.

 

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Por lo que respecta al trabajo hecho por IST (del grupo PCT) en este 125p Kombi puede decirse que no está nada mal. Hay que tener en cuenta que pertenece a la colección polaca Kultowe Auta de casi 200 números, y mantener el nivel durante tantos años se hace difícil. El 125p fue un coche icónico en Polonia y este modelito no resulta para nada decepcionante, y eso con la cantidad de altibajos que se suelen dar en colecciones tan longevas. Parece representar correctamente al modelo de su segunda serie aparecida en 1973, cuyo signo más distintivo fue sustituir la parrilla delantera cromada por una de plástico negro. Quizás se eche en falta los cromados en los estriberos de las puertas. El tamaño y calidad de los retrovisores, limpiaparabrisas y pinchitos en los faros son las habituales que aquí también se estilaban. Así que no se le puede pedir más a una miniatura, que aún proviniendo de la otra punta de Europa, no resulta excesivamente difícil ni caro hacerse con ella. 




 

No puede decirse lo mismo de IXO, también del grupo PCT. Perteneciente a la colección específica de SEAT, se repiten los mismos pecados que ya pudimos ver en las colecciones de Nuestros Queridos Coches y otras posteriores. En un contexto de novedad editorial, podía entenderse y hasta perdonarse los fallos, tal es la ilusión que en su día causaron, pero tras varias colecciones utilizando los mismos moldes de clásicos y persistiendo con los mismos errores, a lo que hay que añadir el incremento de su precio, no es de extrañar que multitud de usuarios renunciaran a completar la colección o se limitaran a picotear lo que más les conviniera. Así que este 131 E 1600 familiar resulta un tanto decepcionante. El molde en su frontal y en su mitad trasera es directamente un desastre. Ello provoca que el parabrisas delantero sea excesivamente extenso, y que el techo sea completamente plano, cuando el modelo real tiene una leve caída hacia la luneta trasera muy característica. El lateral, en su último volumen hasta el pilar C, no tiene el resaltado del modelo real. Aunque no todo es malo. Las ruedas son correctas y están bien reproducidas. Trae rosca del depósito detallada, y una luneta térmica bastante real, que acompaña al resto del portón trasero, bien definido, que quizás sea lo mejor de la miniatura.

Me hubiera gustado tener un Lada 124 familiar para incluir en esta comparativa, pero la cosa es que aún está en camino poder disponer de uno. Quizás en la próxima entradilla dedicada a estos interesantes vehículos.

 

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SEAT 1500 Familiar (1964-1968)
 

Vamos con el viejo ’milqui’, el SEAT 1500 familiar (1964-1968), el cual entró en producción con un motor más potente que el 1400C (1960-1964), que portaba un motor de transición proveniente del 1400B. Dándole un nuevo impulso a lo que ya se consideraba un vehículo de representación, el nuevo 1500 montó un motor de gasolina de 1.481 cm3 que daba 72 CV, y entre las muchas versiones (pickup o ranchera, especial, berlina normal o lujo, comercial, fúnebre, ambulancia, alargado ministerial…) estuvo este familiar. El 1500 apodado ‘monofaro’ por fuera se distinguía de su predecesor sobre todo en la calandra: partida en dos segmentos en el 1400C, de una sola pieza en el 1500. Por su parte, a petición del usuario, SEAT ofreció la posbilidad de incluir otros motores diésel de marcas como Matacás, Mercedes-Benz o Barreiros, pensando en los taxistas y los diversos organismos oficiales con sus pedidos de flotas enteras. Después del Dodge Dart licenciado a Barreiros, fue el segundo coche de fabricación nacional más caro, y por tanto, de muy difícil acceso para el común padre de familia numerosa. Para esta función, además de la banqueta delantera corrida, que ya proporcionaba seis plazas junto a la trasera, tenía un pequeño asiento retráctil en la zona de carga. SEAT dejó que esta serie de vehículos con carrocería fuera del común se encargara, entre otras, la empresa carrocera MARSA – Manufacturas Railly -   


SEAT Alhambra (2001)
 

Y a este mil quinientos lo compararemos con un coche de su tamaño más actual, un monovolumen de los noventa que surgió del proyecto VX62, una colaboración entre SEAT, Volkswagen y Ford, de la que salieron la Alhambra, el Sharan y el Galaxy, respectivamente. Esta SEAT Alhambra de primera generación en su segunda serie, comenzó a fabricarse en 2000, hasta su descontinuación en 2010, con la entrada de la segunda generación. Tuvo tres acabados, Stella, Signa y Sport, y alguna que otra serie especial, como la 20VT, la Advantage o la Sunshine. Este restyling tuvo tres motores de gasolina distintos de 2.0 litros, otro de 2.8 en V de 12 válvulas y un tercero de 2.8 en V de 24 válvulas, que daban 115, 174 y 204 CV, respectivamente. En cuanto a las motorizaciones diésel básicamente tuvo dos, de 1.9 TDI y 2.0 TDI, de 115 CV y 140 CV. Fue el primer monovolumen de la marca, y el primer vehículo en ofrecer siete plazas completas y fijas de serie.

 

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Sus respectivas miniaturas, en este caso, sí son una buena representación del modelo real. El mil quinientos es un simpático vehículo promocional de la Vuelta Ciclista a Levante de 1976, que si bien no se diferencia de anteriores producciones de IXO, en este caso la tampografía ayuda a estilizar el molde, restándole sensación de ‘tanque’. El interior en negro, los sempiternos pinchitos en las luces y algunas luces traseras pintadas son ya un clásico de IXO, pero a cambio tenemos una parrilla frontal muy lograda y unas ruedas bien traídas, con su banda blanca y sus tapacubos cromados. Echo de menos la antena y una baca con su cajón un poco más refinados, pero es una miniatura muy vistosa, y aunque tengo ya varios 1500 familiares de las citadas colecciones, éste no me estorba para nada.



En cuanto a la Alhambra, pese a ser una miniatura de hace más de quince años, es de lo mejorcito que ha tenido IXO para ediciones de quiosco. Las ópticas traseras pecan de grandes, y el interior sigue siendo negro, eso no va a cambiar nunca, pero es correcto en sus formas, bien detallado y si algún manitas decidiera detallarlo y repintarlo, con esos enormes ventanales, seguro que podrá lucirlo. Por fuera, el resto raya a gran altura, con unas sencillas pero perfectas ruedas, un frontal muy conseguido y con buenos detalles como los retrovisores, las manetas de las puertas y la baca, que le acaban por conferir el aspecto definitivo.




 Seguiremos por aquí...