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| Pegaso Comet (como idea inicial) |
Lo recordáis, ¿verdad? Y también el pequeño lío que hubo en su día con este camión ¿a que sí?. En abril de
2009 (¡17 años ya!) apareció en Francia un test previo a la colección ‘Camions
D’ Autrefois’. Se componía de cinco unidades, y la cuarta entrega, aparecida en
junio de ese mismo año, fue un Pegaso Comet verdiblanco en configuración típica
de frutero pero sin publicidad alguna. En cuanto aquí tuvimos noticias del
mismo las redes literalmente ardieron. Por fin un Comet, pero ¿lo tendríamos en
España? Y en caso afirmativo ¿cuándo y cómo sería?
En enero de 2010, en muy pocos meses apareció en Francia, en
la misma colección de Camiones de Antagnuá como número 8. La sorpresa vino
porque el camión ya no era verdiblanco, sino naranja y toldo verde. Y con
publicidad frutera. Concretamente rezaba ‘María Fernanda Frutas y Verduras’. No fue posible ponerse de acuerdo con la empresa jienense 'Naranjas Yolanda' para acoplarle su librea. La
miniatura representaba un Pegaso 1090 L, Comet para los amigos, y con chasis
largo. Sin alardes, pero de buena factura, se nos hizo el culo pepsicola
pensando en cuantos de ésos nos íbamos a comprar si llegaba a España, y cuantas
transformaciones podríamos hacer. Hay que tener en cuenta que de camiones de
quiosco, hasta la fecha, habíamos tenido entre cero y nada.
Agosto de 2010. La tan ansiada colección ‘Camiones de
Antaño’ por fin hace su aparición en España. Tiene la configuración frutera por
todos esperada, pero es blanco y es verde, y sobre todo, viene con una librea
que dice ‘Hnos. Fernández Frutas y Verduras’. Al principio nos deja a todos con
el culo torcido, pero es un éxito absoluto porque parece incluso un poquito
mejor terminado que el del test francés, y el público, aún estando en pleno
auge veraniego de las vacaciones, arrasa con todas las existencias que hay en
los quioscos. Es el primer número de la colección, cuesta seis euros, y los
aficionados (y los especuladores) no dudan en llevárselos de diez en diez. O
más. En pocos días, todo el stock desaparece de la calle, y en un par de
semanas sucede lo inimaginable: los cientos o miles de rezagados, probablemente
aquellos que volvían de sus vacaciones, ahora ya no tienen forma de hacerse con
un Comet. De lo que antes hubo quizás a cientos de miles, ahora no queda ni
uno.
Con este Comet desde el primer momento hubo reventas
vergonzosas y subastas abusivas. Quejas y reclamaciones por todas partes. Y eso
que solo era el primer número. Como se suele decir, a todo el mundo se le fue un
poco la pinza. Las redes ardieron todavía un poquito más. Pero es que la cosa
tenía más importancia de lo que parece: ¿qué pasaría con los suscriptores?
Debido a la manía de las editoriales de hacer envíos dobles o triples de los
primeros números, eso quería decir que hasta dentro de dos meses como mínimo
los sufridos abonados no recibirían su mercancía por la que ya habían pagado
por anticipado. Y además ¿qué es lo que iban a recibir, si supuestamente ya se
había agotado? ¿Una nota de disculpa? ¿Una estilográfica como era costumbre en
la editorial?
Pues a pesar de la poca previsión de Altaya, o gracias a
ella, una parte de los suscriptores recibieron el ’Hermanos Fernández’ verdiblanco según lo previsto y lo
estipulado. Pero llegó el momento en que también éste se agotó, y la editorial,
por pura rotura de stock, no dudó en recurrir a los almacenes franceses y
distribuir el naranjito con toldo verde para contentar a los suscriptores. No
hay que olvidar que en Francia nos triplican o cuadruplican en
suscripciones. Esto supuso también la
llegada masiva de más Marías Fernandas naranjas a los quioscos españoles, lo
que comportó una segunda ‘oleada’ de especulación y de compras compulsivas. En
fin, han transcurrido casi dos décadas desde entonces, pero no me equivoco si
digo que en España todos los coleccionistas/aficionados debemos tener como
mínimo dos o tres unidades de ambos. Como mínimo. Y como sarna con
gusto no pica, en poco tiempo en Portugal se publicó el mismo camión de ‘Zumos
Compal’ solo que con un verde oscuro y un toldo blanco. Y si además aún te
quedaban ganas de fustigarte, en tu tienda ‘amiga’ de la editorial y por
treinta lereles podías hacerte con otro frutero blanco, rojo y verde, con la
misma configuración, solo que con la librea de ‘Javi García e Hijos –
Transportes y Productos de la Huerta’. La imaginación al poder. Del cero al infinito.
Ya se ha comentado en alguna que otra ocasión anterior la
feroz batalla que hubo en aquellos finales de los 50 e inicios de los 60 entre
Barreiros y Pegaso por la supremacía de ventas en camiones del sector bajo/medio
tonelaje. Ya se dijo de la facilidad y rapidez con que la empresa gallega
afincada en Madrid era capaz de vender sus camiones, en contraste con la
lentitud y las dificultades con que ENASA se encontraba al colocar los suyos,
más avanzados tecnológicamente pero mucho más caros de adquirir y con unos
plazos de entrega eternos, que quitaban las ganas a más de uno de dedicarse a ésto
del transporte.
La saga de los Barajas como los más modernos de Pegaso, y
los Mofletes ya pasados de vuelta constituían la escasa oferta que podía dar el
régimen franquista al transportista español de aquel momento. Los Cabezones
estaban casi en otra división, por tratarse de vehículos para el transporte a
media/larga distancia, con un ámbito cuasi nacional y que tampoco eran baratos
por novedosos. Sorprendentemente, ENASA reaccionó con muchísima rapidez, y en un raudo acuerdo económico y tecnológico con la inglesa Leyland,
ésta proporcionó las correspondientes licencias con el grupo impulsor y su
transmisión, resultando en uno de los camiones más fiables, cómodos y
polivalentes, que en el breve lapso de un par de años se alzó como el líder del
mercado nacional, deviniendo rápidamente en un superventas. Su prolongada vida
comercial, con infinidad de versiones, configuraciones y usos, da idea del
pleno acierto que tuvo ENASA en dejar de lado las florituras tecnológicas de su
líder ‘espiritual’ Wifredo Ricart, y fiarlo todo al sentido común, al
conocimiento de lo que sucedía en las carreteras, y a atender las necesidades
reales del chófer patrio.
Presentado oficialmente en 1962, el Comet en un
inicio fue pensado para transportar 8.000 kg. de carga útil como rígido (1090)
y 16.000 kg. (2030) para la tractora. Su principal novedad residía en un bloque
motor de 6.550 cm3 con licencia Leyland, pero de fabricación
netamente española y que daba 125 CV.
Rápidamente Pegaso se dio cuenta de que esa potencia, en el caso del
1090, era incluso innecesaria para camiones de transporte básico
urbano/semiurbano por lo que en 1965 apareció el 1100, con un motor rebajado a
un cubicaje de 4.370 cm3, y que aún así erogaba 90 CV, siendo mucho
más económico en combustible que el primigenio Comet.
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| Pegaso 1095 apto para 16 tn. apodado Supercomet. |
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| Pegaso 1095 DR. Súpercomet con doble reductor para hacerlo más montaraz. |
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| Pegaso 1095 Supercomet de Iberia. ¿Cómo diferenciarlo del Comet? Por los espárragos de sujeción de sus ruedas delanteras. El súper tiene diez y el otro ocho. |
Pero esa potencia inicial de 125 CV en otros casos sí
resultaba útil y necesaria, y en menesteres más duros, podía quedar incluso
escasa. Los carroceros y la propia Pegaso comenzaron a alargar el chasis por
detrás y a aumentar la batalla para así meter unas cajas, bañeras etc. más
largas y con mayor capacidad. Por eso en 1964 se presentó el llamado Supercomet
o 1095. Tenía la misma cabina de chapa corrugada que su hermano, sin litera
alguna, pero ligeramente alargada y un pelín más alta. También se le dotó con
un motor más potente de 10.170 cm3 que según versiones llegaba hasta
los 170 CV. Estaba pensado para arrastrar hasta las 16 toneladas, pero en 1967,
tras un nuevo cambio en la normativa del transporte, se permitió alcanzar las
20 tn. para dos ejes. Nacería así el 1065 B (rígido) más conocido por Europa,
y el 2020 (tractora) con motores compartidos con el Supercomet y la posibilidad
de incorporar una litera gracias a la ampliación de su cabina en 25cm. más de
largo y de alto, pasos de rueda más grandes, y ejes más gruesos, estando todo
el conjunto más reforzado, y resultando en un camión con muchas más hechuras
que el Comet. Pegaso se atrevería al final con una tractora con litera de 23
toneladas y 200 CV gracias a un motor de 10.518 cm3. Se denominó
2022, pero el Europa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
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| Pegaso 1091. Reforzado a 135 CV para mover entre 13,2 y 14,2 tn. |
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| Raro Pegaso Supercomet 1098 de doble cabina. 135 CV para 16 tn, aunque en este caso serían algunas menos. |
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| Pegaso 1100 L del ET. Peso máximo de 9.600 kg para 90 CV. |
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| Pegaso Comet de doble cabina recarrozado por FIMESA. |
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| Pegaso 1090 V. Chasis más corto de lo normal en pos de un mayor voladizo del volquete. |
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| Pegaso 1090 H. Más de lo mismo. Un chasis cortito para dejar sitio al deyector de cemento. |
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| Pegaso 2030 DR con tractora cortita para mejorar la maniobrabilidad. Solo 125 CV para 4.200 kg la tractora y 20.200 Kg. de MMA. |
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| Supongo que la doble reductora sería para las delicadas maniobras de llenado y vaciado de esos tanques. Publicidad 'a pelo'. Para que se viera lo duro que era el Comet. |
Los Comet y sus derivados fueron evolucionando, con motores
cada vez más potenciados debido a la emergente demanda del cada vez más elevado
tonelaje que debía transportarse por carretera. Por lo que entre 1975 y 1979,
aún coexistiendo con otras gamas de Pegaso más modernas, fueron apareciendo el
1091, el 1095 el 1098, el 1101 y el 2031. Todos ellos tenían la misma
configuración que los Pegaso de los que derivaban, pero se les montó el mismo
motor genérico de 6.550 cm3 y 135 CV, que sin grandes prestaciones,
pero muy funcional, económico y sólido, permitía seguir prestando servicio
durante miles y miles de quilómetros. También se pensó en la tracción total en
ambos ejes, y este motor, con ligeras variaciones, también fue instalado en
vehículos militares series 3020, 3045 y 3046/50 (siempre y cuando no se
superasen las 5 toneladas de carga útil, que era su rango ideal), y en
vehículos civiles como camiones de bomberos y de servicio y mantenimiento de
las flotas de los ministerios de turno, como los 3040 y 3041, muchos de ellos
dotados de doble e incluso triple cabina, para el transporte de dotaciones
humanas, y de material y herramientas.
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| Pegaso 3040 'milico' en pruebas. |
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| Pegaso 3045 (tracción total y nieve hasta las rodillas). |
Al margen de que cada chófer adornase su camión como mejor
le pareciese, como curiosidad, cabe reseñar que la palabra Comet solo apareció
de fábrica en el frontal del primigenio 1090 de 125 CV. En todas las demás versiones
y derivados que hubo se suprimió esa palabra en todas y cada una de las
unidades, y únicamente se denominó a esta gama con el guarismo de cuatro
dígitos habitual encima de su faro izquierdo. A veces la letra L para los
chasis largos, V para los volquetes o EL y LDR para los extralargos, entre
otros. Pero la palabra Comet dejó de usarse, e inclusive desapareció de la
documentación oficial adjunta que se entregaba con cada camión.
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| Pegaso Comet (en su configuración más típica) de 'Unión de Transportes SA'. |
En breve volveremos con más vehículos, pero de otro tipo...














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