domingo, 1 de marzo de 2026

VUELVEN LOS TRACTORES - VI

Monjes de S.Isidro de Dueñas (La Trapa) 1970. Un Fendt F220
con remolque delantero, versión 'hortelana' del F22, se dispone
para salir hacia sus labores.

 

Han vuelto los tractores. Jodeos. Además, hacía ya años que no aparecía ninguno por aquí. Tengo casi 300 clásicos del agro, y alguno ha de salir a la luz de vez en cuando. Por tanto, era una simple cuestión de estadística matemática. Tenía en mis vitrinas una remesa expuesta de estos simpáticos vehículos, y ahora que es necesario rotar para exponerlos en lugar de otros, he aprovechado para tirarles unas fotos. Así que ya tocaba. Además todos son alemanes y de la misma colección editada en aquel país, Traktoren Sammlung, aparecida hace casi una década, aunque por desgracia en esta ocasión el fabricante parece ser Ixo, y no Universal Hobbies, que siempre tuvieron más mano y estaban más especializados en este mundillo a escala 1/43 del sector agrario.


Fahr F22 - Fendt Dieselrosss F22 y Deutz F1M 414 
 

Como ya ha quedado dicho en anteriores ocasiones, parece que en cuestión de tractores, en España solo tuvimos Ebros y Barreiros y poco más, cuando en realidad tuvimos de todo, como en botica. En aquellos tiempos el régimen dictatorial solamente permitía la salida al mercado de producto exclusivamente nacional, pero dada la terrible situación en la que se encontraba el país tras la contienda civil y su larguísima postguerra, en cuestiones del campo y del transporte se permitieron cuotas de importación extraordinarias, así como la venta controlada de marcas y fabricantes que en otros sectores de la automoción serían impensables. Salvo que fueras rico, influyente, y parte del aparato estatal, claro.



Pero para el común agricultor (o cooperativa), si lograbas reunir las condiciones impuestas por el régimen, podías acceder a la compra de un tractor o de un camión, que no siempre tenía porqué ser fabricado en España, sino que podía provenir de casi cualquier parte del mundo. Así pues, no era nada raro ver tractores italianos, franceses, ingleses, alemanes, de cualquier país del Este, e incluso de la Unión Soviética. Cosas de la política, y de los cupos del ‘import/export’ entre naciones. Aunque aquí en España el dictador en sus multitudinarios discursos juraba combatir el comunismo hasta la muerte, de puertas adentro, se permitía a esos mismos países disponer de discretos concesionarios en Madrid y otras capitales de provincia, para la venta de sus camiones y tractores. Así que por aquí se vio algún que otro Fendt, Deutz y casi cualquier otro fabricante europeo de los cincuenta y de los sesenta.

 

FAHR F22 (1938) de IXO


 

De pequeño taller rural fundado en 1870, en pocas décadas Fahr pasó a alcanzar renombre europeo en cuestión de maquinaria agrícola. Pero no sería hasta 1938 cuando se estrenaría con este tractor, el cual significó el primero de este fabricante. En aquel momento, por restricciones de preguerra, quemaba compost de madera y otros materiales desechables, al estilo de los vehículos que empleaban gasógeno. Esta situación duró hasta 1948, en que se introdujo el diésel, momento en que la gama comenzó a abarcar desde pequeños tractores monocilíndricos hasta los grandes modelos de cuatro cilindros, sobre todo en colaboración con Güldner, otro potente fabricante alemán. Pero en 1961, uno de sus grandes competidores, Deutz, adquirió una buena parte de Fahr. Y aunque ésta continuó con otras tipologías de maquinaria agrícola, en un par de años cesó la producción de tractores, y en unos pocos años más, reabsorbida y traspasada por otros empresarios, lo poco que pudo sobrevivir de ella, acabó por desaparecer.  

 

Este primigenio tractor F22 de Fahr, comenzó su producción en 1938. Su impulsor, denominado F2M414, provenía de Deutz, y era un motor bicilíndrico de 2,2 litros de cilindrada y 22 CV. La transmisión, ésta sí, de la propia Fahr, ofrecía cinco marchas adelante y una atrás. Entonces los tractores podían pedirse con neumáticos o con llantas de hierro. Las llantas de hierro, destinadas exclusivamente al trabajo de campo, contaban con ruedas con pestaña en la parte delantera para mayor estabilidad en línea recta y tacos en forma de V en la parte trasera para mayor tracción. Si se precisaba circular por carretera, entonces era necesario retirar las ruedas con pestaña y colocar unos anillos de rodadura en las traseras. En el F22, si se utilizaba con neumáticos de hierro, la cuarta y la quinta marcha de la transmisión se bloqueaban, lo que limitaba la velocidad máxima a 8 km/h. En realidad, esta solución, surgió por pura necesidad, ya que no siempre había suficiente caucho disponible para la producción de neumáticos. Eran tiempos de pre y postguerra, y todo escaseaba. Por lo demás, el tractor estaba bastante bien equipado para su época. De serie tenía frenos de dirección, llantas divididas, toma de fuerza y bloqueo del diferencial. El cabrestante, la polea y la segadora se podían pedir por separado. A partir de noviembre de 1940, este tractor tuvo que cambiar su nombre a Fahr T22 porque Fendt había registrado el nombre F22 para uno de sus tractores muy poquito antes que Fahr y, por tanto, tenía los derechos previos sobre el nombre. No obstante, F22 ó T22, siguió siendo exactamente el mismo tractor hasta 1942, cese de su producción.





 

En cuanto a la miniatura, no creo que sea de Universal Hobbies, fabricante favorito del grupo editorial Hachette para estos menesteres agrícolas. UH hace ya muchos años que dejó el 1/43 y además su producción posterior se centró en mayores escalas y maquinaria más moderna, dejando de lado los clásicos. Tengo la teoría que los moldes de los tractores clásicos que UH utilizó durante más de una década en diferentes países de Europa, fueron vendidos a IXO o a su grupo, y que éstos los utilizaron más tarde en otras colecciones en otros países, sobre todo del Este. No tengo pruebas pero tampoco dudas.





 

Hay varios motivos para creer en lo anterior, debido a la manufactura de estas miniaturas más recientes en el tiempo. Hay más plástico que metal, los acabados son más sencillos y muchos detalles que UH cuidaba con esmero, ahora están simplificados. En su día hay quién apuntó que algunos moldes eran de Schuco por constar en su catálogo. Bueno, puede ser, pero dudo que una marca tan prestigiosa haga algo así. Además, la miniatura viene sin firma de fabricante alguno, pero en el blíster se hace constar que están hechos en Bangladesh. Blanco y en botella. Aun así, siguen siendo unas buenas miniaturas en algunos casos, y pasables en otros, aunque lo más destacado siguen siendo sus moldes.

 

FENDT DIESELROSS F22 (1939)


 

A poco que te guste cualquier cosa que circule sobre ruedas, es casi seguro que habrás oído hablar de Fendt. Es un exitoso fabricante de tractores, tanto ahora como hace cien años. Todo comenzó en 1928 con el mítico ‘Grasmäher’ (cortacésped), un cuasi-artesanal tractorcillo, que el fundador creó en su establo, a partir de materiales prácticamente de desecho al que acopló un motor de bombeo estacionario. Todos los modelos posteriores desde 1930 hasta 1958, se apodaron ‘Dieselross’ (Caballo Diésel), y ahí fue donde Fendt se forjó una reputación de tractores robustos, fiables y económicos. Modelos posteriores, como el Fix, el Farmer, el Favorit y otros aparecidos tras la segunda Guerra Mundial, consolidaron aún más esta reputación. No fue hasta 1997 que la empresa familiar se incorporó a la corporación global AGCO, no por necesidades económicas, sino por hacer que sus productos tuvieran un alcance más global en este mundo globalizado.





 

El nombre Fendt Dieselross F22 se registró por primera vez en 1938 aunque se fabricara después que el Fahr F22, y de ahí que éste tuviera que cambiar su denominación. Entre otras innovaciones Fendt fabricó un tractor sin chasis, donde el motor, la transmisión y el eje trasero cumplían esa función autoportante. El motor, el mismo Deutz F2M 414 bicilíndrico de 2,2 litros de cilindrada y 22 CV que ya se ha comentado en el Fahr F22, contaba con un sistema de refrigeración por agua de circuito cerrado. El grueso radiador necesario para ello estaba protegido bajo un capó con su correspondiente rejilla frontal, tan característico de este tipo de motores. De hecho, puede percibirse a simple vista la gran similitud existente entre estos dos rivales.





 

Este Fendt poseía una caja de cambios llamada Prometheus que permitía al F22 alcanzar una velocidad máxima de 15 km/h. En la versión para carretera (ver el asunto de las llantas en el Fahr F22) podía llegar a los 18 km/h. Vamos, el incremento tampoco era para tirar cohetes. Debido al estallido de la guerra, la producción de tractores diésel estuvo prohibida entre 1942 y 1945, pero Fendt pudo reanudarla en 1946, incluyendo el F22, ensamblando piezas de la producción de preguerra, debido a la escasez de materias primas. En 1947 se inició una colaboración con MWM que duraría décadas, y el tractor, ahora denominado F22V, se equipó con el motor MWM KD215Z, bicilíndrico también refrigerado por agua con una cilindrada de poco menos de 2,4 litros y una potencia de 24 CV. Como opción, se ofrecía una caja de cambios de 8 velocidades hacia adelante, que permitía alcanzar una velocidad máxima de 23 km/h. El tractor era ahora 24 cm. más largo, de ahí la ‘V’ en la designación del modelo, que significaba ‘extendido’, como las versiones discotequeras de los hits de radio.

 

DEUTZ F1M 414 (1951)

 


Deutz se fundó en 1864 por nada menos que Nicolaus August Otto, el inventor del motor de cuatro tiempos, aunque sus primeros tractores realmente no podían denominarse como tales, sino que más bien se trataba de maquinaria agrícola autopropulsada, difícil y peligrosa de usar en movimiento. Por tanto, se desplazaban con motores de gasolina, pero éstos no se utilizaban directamente para las labores agrícolas, si no tan solo para moverlos de sitio. No sería hasta 1933 cuando se inició la producción de auténticos tractores, los de la serie FM refrigerados por agua, la cual se prolongó durante más de 20 años. La pausa impuesta por el gobierno durante los años de guerra, a partir de 1942 (los vehículos propulsados ​​por combustibles líquidos solo se permitían para uso militar), no pudo frenar el posterior éxito de estos tractores. Este F1M 414 fue el ‘Eleven Deutz’ (o sea el undécimo barrio de Colonia, tal fue la importancia industrial de sus instalaciones) o el ‘Tractor del Granjero’ (que eran realmente su tarea); mientras, los demás modelos eran llamados ‘Tractores de Acero’ porque sus cajas de cambios estaban alojadas siempre en carcasas de acero. La refrigeración por agua se discontinuó después de esta serie, todas las posteriores ya estuvieron refrigeradas por aire. No fue hasta la década de 1990 que reaparecieron en producción algunos modelos refrigerados por agua. Curiosamente, en este nuevo milenio, predominan los modelos con este sistema.

 

Tras la guerra, Deutz ensambló los primeros modelos del tractor agrícola con las piezas de repuesto restantes. Sin embargo, el tractor fue revisado en 1946 y designado como el modelo sucesor, el F1M 414/46. La principal novedad fue una nueva caja de cambios de cuatro velocidades, permitiendo un avance más eficiente, con una velocidad máxima de 15 km/h, casi el doble que el modelo de preguerra. Fue un éxito, con casi 9.000 unidades vendidas hasta 1950. Poco antes del fin de su producción, la potencia del motor se incrementó de 11 a 12 CV, pero ya comenzaba la era de los motoresrefrigerados por aire, en Deutz, y se descontinuó sin remisión.







Y como no hay dos sin tres, aquí traemos el tractorcillo que proporcionó la motorización a los dos anteriores. De no muy alta potencia, alrededor de los 20 CV, Deutz procuraba sus motores a más de veinte marcas agrícolas de Alemania. Durante un par de décadas surtió con su exitoso grupo impulsor a media industria germana, incluyendo a algún que otro fabricante de camiones, como Magirus. Con el tiempo esa tecnología de refrigeración fue superada, estando a partir de los años 50 en franco retroceso.





 

Esta miniatura está más trabajada que las anteriores, debido quizás también a la idiosincrasia del vano motor, con un núcleo más pequeño, y dejando, por tanto, más espacio a su alrededor, obligando a un mejor detallado. En realidad se asemeja más a un Universal Hobbies de los clásicos, que no a los fabricados en Bangladesh. Las palancas, manetas, tubos, varillas y otros detalles están muy logrados, y no parece faltar nada. Curiosos los faros delanteros, pues parecen candiles ferroviarios.

  

LANZ D2806 (1951)


 

Para muchos entusiastas, se trataría del tractor por excelencia: los Lanz Bulldog. Aquellos motores monocilíndricos horizontales, fabricados casi exclusivamente por Lanz, dejaron (y dejan) una huella imborrable por su sonido único. Y por su peculiar arranque. Los tractores diésel convencionales acostumbraban a llevar ya media hora trabajando, mientras el motor de ‘mecha caliente’ del Lanz aún debía precalentarse y arrancar de forma laboriosa. La vibración de aquellos grandes motores, cuya cilindrada era más que suficiente para contener un gran garrafa de agua, no solo compactaba la carga del remolque con el meneo, sino que también sometía a un gran esfuerzo la estructura ósea del conductor y de sus eventuales pasajeros. A pesar de todo eso, el arranque de un motor Lanz por este sistema es tan popular en cualquier evento de clásicos, que constituye todo un espectáculo en sí mismo. Pero esta vetusta tecnología con tan bajo índice de combustión y con tan pocas revoluciones harán que los modelos de Lanz muy probablemente perduren más en el tiempo que el resto de modelos, sea cual sea su año de fabricación. Quizás por eso, a día de hoy, todos los modelos de este fabricante sean codiciados objetos de colección, lo que se refleja directamente en sus precios.






 

Los primeros modelos semidiésel aparecieron en 1951, siendo el más potente en aquel momento el Lanz D2806. Al tratarse del sustituto del enorme D7506, adoptó su diseño de neumáticos altos y estrechos, gran distancia al suelo y ancho de vía ajustable. Esto lo hacía muy adecuado para cultivos en hileras. Su peso en vacío superaba ampliamente las dos toneladas y su peso bruto admisible era de casi 3,5 toneladas, lo que garantizaba una alta tracción. El motor de media presión, un monocilíndrico horizontal de dos tiempos, típico de los tractores Lanz, arrancaba con gasolina y, tras calentarse, cambiaba a diésel. Con 28 CV a 850 rpm y una cilindrada de más de 3,7 litros, todavía le quedaba margen para futuros aumentos de potencia. El D2806 fue el modelo básico de las variantes que se fueron derivando, como el D2802 (para viñedos), el D2803 (para hileras de frutales), el D2804 y el D2807 (para arrastre y/o tráfico) y el D2813 (también para vía estrecha y cultivos en hileras). En Alemania era costumbre, supongo que debido al clima, equiparlos con parabrisas y un techo fijo; y en muchas ocasiones con parabrisas lateral. En España, a pesar de la canícula veraniega, hasta finales de los sesenta no se acostumbró a cabinar los tractores.







Y aquí tenemos un bonito Lanz de ¿IXO? ¿otro fabricante de ese grupo empresarial? Con su característico azul, el caso es que estos Lanz de postguerra ya venían todos debidamente carenados, con la práctica mayoría de componentes ocultos bajo capó, protegidos con tambores de metal, para evitar que nadie perdiese una mano en las correas y en las transmisiones, y eso hace que la miniatura sea más fácil de representar. Aunque han tenido el detalle de situar el puesto de conducción levemente ladeado, como corresponde, para dejar sitio a parte de la transmisión, como digo, está todo muy simplificado, y apenas han detallado los dorados pistones que caracterizaban a esta marca.

 

GÜLDNER G60 A (1968)


 

Güldner Motoren-Gesellschaft comenzó a producir motores en 1904, primero en Múnich y unos años más tarde en Aschaffenburg. A finales de la década de 1920, la empresa fue adquirida por Linde AG. Pero la producción de tractores no comenzó hasta 1934 y se fue intensificando paulatinamente después de la guerra. Como ejemplo, la serie Europa, desarrollada conjuntamente en estrecha colaboración con Fahr. Pero tras solo unos años, Güldner tuvo que continuar por su cuenta, ya que Fahr estaba siendo absorbida gradualmente a bocados por Deutz. Al final, Güldner cesó la producción de tractores en 1969.






 

Pero antes, durante la década de 1960, Güldner alcanzó un gran éxito con esta serie G. No solo se incorporó de serie la tracción total, sino que, por primera vez, también se utilizaron motores de cuatro y seis cilindros de producción propia. Los nuevos motores se fabricaron mediante un sistema modular de dos, tres, cuatro y seis cilindros. Esto fue eliminando gradualmente los antiguos motores de carrera larga. La designación del modelo también se volvió más lógica: el prefijo "G" para la serie iba seguido de un número de dos dígitos que correspondía aproximadamente a la potencia. Las letras posteriores indicaban ‘A’ para tracción total y ‘S’ para ‘alta’ velocidad. Fue un año antes de que cesara la producción, cuando en 1968 se añadió a la gama el G60. Su motor Güldner 6L79 no era un desarrollo nuevo, sino una versión ‘desajustada’ del motor de seis cilindros que también se utilizaba en el G75. Sin embargo, en este caso, su potencia se limitaba a 60 CV a 2000 rpm. Para ello en fábrica se sellaban los tornillos de ajuste, para que el agricultor no pudiera modificar la potencia, aún tratándose del mismo motor para dos tractores diferentes. Se usó la transmisión ZF A216-II que daba ocho marchas adelante y cuatro atrás, y con tres rangos de multiplicación: campo, carretera y marcha atrás. Para uso forestal, también existía una versión especial, que estaba equipada con tracción total, cabrestante y pala de arrastre.




 

Ahora que viene un tractor de los que ya comienzan a ser bien grandes, puede apreciarse mejor lo que se está comentando acerca de la calidad de los detalles. Sobreabunda el plástico, pero apenas se detalla el motor y sus resquicios. La parte posterior está hecha con prisas y sin muchos miramientos, y puede apreciarse la unión de las diferentes partes que componen la miniatura, dándole cierto carácter juguetoso. Los adhesivos imitando placas y demás no están mal tirados, y se puede salvar el frontal y el suelo del puesto de conducción, pero lo demás se nota que es plástico.  Según la perspectiva con que se ilumine mediante luz natural, algunas partes son translúcidas, delatando la calidad básica de ese material.

 

HANOMAG ROBUST 900 A (1970)


 

Hanomag comenzó a producir arados en masa antes de la Primera Guerra Mundial, a éstos les siguieron la producción de tractores de orugas (con ‘K’ en la designación del tipo) y tractores con ruedas (designación ‘R’). No fue hasta mucho después de la Segunda Guerra Mundial que se introdujeron nombres más comerciales como los de los modelos Brilliant, Granit, Perfekt o Robust, entre otros. 






El Robust 900 fue uno de los tractores más grandes de su época. Ofrecía mucho, no solo en tamaño y potencia del motor, sino también en prestaciones. El tractor se fabricó en dos versiones: el Robust 900 con tracción trasera y el 900 A con tracción a las cuatro ruedas, teniendo por tanto el eje delantero unas ruedas mayores que las de su hermano, y alzando por tanto todo el conjunto un poco más por encima del suelo, que si además se hallaba cabinado, resultaba imponente por su tamaño. Tenía un potente motor de 6 cilindros que impresionaba por su rendimiento en las condiciones de trabajo más exigentes. Los frenos neumáticos para las ruedas delanteras y traseras garantizan una potencia de frenado adecuada, incluso al remolcar cargas pesadas. Las cajas de cambios fabricadas por la propia Hanomag ofrecen 4 marchas hacia delante y una hacia atrás, así como un cambio de gama de 3 etapas, para un total de 12 marchas hacia delante y 3 hacia atrás.






 

Sí, Schuco tiene en su catálogo uno como éste, a 1/32, un poquito más grande, pero claro, vale diez veces más, y está muchísimo mejor detallado. Además tiene una edición especial navideña, cargando un abeto y con el mismísimo Papa Noel conduciéndolo alegremente. Tienen también otra edición, con cabina y un carromato de circo, muy detallado, que literalmente, se te cae la baba. Pero aquí estamos ante una miniatura de quiosco, y aunque los moldes de esta colección están bastante bien logrados, en los que se identifican los tractores fácilmente y a la primera, el resto del producto no está a la altura ni mucho menos de lo que lograba Universal Hobbies. De hecho, diría que este Robust 900 es todo enterito de plástico. No pesa nada. Lo bueno es que el frontal tiene algún que otro buen detalle, y poco más. De esta colección me decepcionaron sobre todo las vistas traseras de la mayoría de tractores. Pocos brazos, pocos bulones, pocos agujeros para enganche…  …mal, muy mal.

 

EICHER WOTAN II (1970)


 

Eicher inició la producción de tractores desde sus más humildes comienzos en la década de 1930, pero el despegue de verdad como empresa de nivel nacional no se produjo hasta los años 50, donde entre otros modelos, estuvo el legendario ED 16, que inauguró la producción en serie para este fabricante. Sin embargo, el verdadero avance llegó con los modelos ‘animales’, tales como Leopard, Tiger o Mammut. Aún así, las condiciones del mercado obligaron a Eicher a colaborar con otros fabricantes, deteriorándose gradualmente su situación hasta que en la década de 1990, la antigua sucursal que estaba en India acabó por absorber a la empresa matriz alemana. De hecho, hoy en día la producción sigue allí, y desde hace un tiempo se están realizando gestiones y esfuerzos desde Alemania, para reenviar tractores Eicher de nuevo a suleo germano, solo que ahora más baratos.

 

Los modelos Wotan II hicieron honor a su nombre, que correspondía al dios germánico más poderoso, potenciados por encima de los Wotan I. Sin embargo, hay que señalar que el Wotan II de tracción trasera (fabricado solo hasta 1971), fue un fracaso comercial. El Wotan II con tracción total, en cambio, fue el único de los cuatro tractores Wotan que alcanzó un éxito de ventas significativo, con casi 2.700 tractores producidos hasta 1976. Con los motores EDK6, de seis cilindros y un poco menos de seis litros, los Wotan II podían desarrollar 95 CV tanto en carretera como en campo. A partir de 1973, el Wotan II con tracción total, único modelo que seguía en producción, llegó incluso a ofrecer 100 CV, aún más eficaces, razón por la cual también se comercializó como Wotan 100. Solo para presumir, claro. 


Tanto en el Wotan I como el II compartían la misma transmisión ZF T335 II, reforzada debido a la potencia que entregaban estos tractores. Pero por lo demás, el diseño se mantuvo igual: se seleccionaron 6 marchas adelante y 2 superlentas en las gamas de carretera, campo y marcha atrás, para un total de 16 marchas adelante y 7 marchas atrás. Las cuatro marchas superiores de la transmisión estándar y la transmisión de cambio de rango en todas las marchas, incluida la marcha atrás, estaban sincronizadas.







 

Y la última miniatura de hoy, es este conjunto del potente tractor alemán y doble grada de discos articulada, que se utiliza especialmente para destripar terrones, levantar superficialmente la tierra para que se airee, y darle un ‘peinado’ para que no se formen muchos charcos y socavones. Reconozco que me lo traje a casa por esa grada. Porque es el tractor más plasticoso que tengo, y de lejos. Y además escasamente detallado. La grada, la misma o peor calidad. Se parece al Landini de Joal que tuvimos ocasión de ver hace casi seis años. La diferencia es que Joal te lo hacía de puro metal y durabilidad eterna, y en cambio, este Eicher y su herramienta, que son de plástico al completo, tienen pinta que durarán mucho menos.







 

Hasta la próxima…