viernes, 2 de octubre de 2026

FAMILIARES IV




PEUGEOT 504 RURAL (1979)

 

Una vez más, tenemos que recurrir a colecciones allende los océanos para poder tener una representación formal de coches que si bien, no fueron abundantes en España, sí tuvieron cierta presencia en nuestras carreteras. Como se dijo en anteriores entradillas, había pastel suficiente para los vehículos familiares, y las marcas procuraban tener siempre alguno presente en sus catálogos.


Peugeot 504 primigenio (1968-1975).


Peugeot 504 break (1977-1979).


Peugeot 504 break (1977-1979).


Peugeot 504 Cabriolet (1969–1974).


Peugeot 504 Pickup (1972–1993).


Un nigeriano Peugeot 504 SR Bestline (1995–2005).


Ambulancia Peugeot 504 con base furgo J7.


 

Cuando el Peugeot 504 comenzó a fabricarse en España allá por 1977, se trataba de un vehículo ya periclitado para su época. Desde su aparición en Francia allá por 1968, ya gozó de una buena reputación internacional de durabilidad, robustez y fiabilidad, bien ganada a pulso en continentes con duras condiciones como el africano o el sudamericano, donde en forma de taxi o de bólido de rallye le otorgaron un gran prestigio. Pero aún con ésas, aquí en España penalizó en unas ventas bastante discretas, pues ya se le veía como algo desfasado y para señores ’mayores’. Todo y así se decidió su fabricación, hasta 1980, vendiéndose unas nada desdeñables 53.000 unidades. Seguía siendo un coche amplio, cómodo, no muy gastón, y además con cierto atractivo estético, no en vano había salido del estudio de Pininfarina. Con su primera generación, el italiano diseñó un característico frontal, que te miraba de forma agresiva, con una parrilla compuesta de múltiples lamas de plástico, intermitentes pegados a esos grandes y fruncidos faros, y toda una serie de cromados circunvalando ventanas y bajos, con parachoques de metal y sus pivotes de goma, tan típicos de los setenta. En la segunda generación los cambios en Europa fueron mínimos porque dejaría de fabricarse en breve (un par de lamas del frontal cromadas, alguna moldura lateral en plástico, como los parachoques, y poco más). Sería en Sudamérica sobre todo, donde proliferarían los más variados motores, equipamientos y cambios estéticos, aunque enumerar aquí todos ellos sería trabajo de chinos.

 

En este país, desde Vigo, los modelos de gasolina se ofrecían con motorizaciones de 1.971 cm3 y 96 CV para la versión GL 2000, y de 1.976 cm3 y 79 CV para el GL 1800. Y en cuanto a los de gasóleo, montaban un motor diésel de 2.112 cm3 de 65 CV para la versión GLD, que a la postre sería la más popular y la más vendida, y todas ellas siempre con propulsión trasera. En cuanto a las versiones familiares, pick-up, coupé o comerciales, nunca se fabricaron aquí, y había que recurrir forzosamente a la importación. La versión familiar, la que nos interesa, no aparecería en Francia hasta 1979, y estuvo en producción hasta 1983, año de adopción del nuevo look internacional, consistente en la abundancia de adornos de plástico o de un doble faro redondo que rompía del todo la agresividad leonina de su frontal. Lamentablemente el 504 fue descontinuado ese mismo año en toda Europa, para dar paso al 505, con una estética similar, pero con las más rectas líneas que se impusieron en los ochenta. La producción del 504 continuaría en Argentina (hasta 1999) con más versiones como la 4x4 Dangel o la pickup de doble cabina entre otras; en Chile (1990), en China (1997), Sudáfrica (1985), o Nigeria ¡2006!. En total, sumando versiones, transformaciones y continentes superó ampliamente los cuatro millones de unidades vendidas.




 

Vamos con la crítica de esta miniatura, aunque la verdad sea dicha, poca crítica puede tener, puesto que si exceptuamos los sempiternos pinchitos de los faros delanteros y el interior negro, en todo lo demás, siempre teniendo presente que es una miniatura de quiosco, estamos ante un modelo que poco tiene que envidiar a otros fabricantes de los llamados premium. Bien pintada, bien cromada y bien reproducida es un número de coleccionable que no puede falta en nuestro expositor. No es perfecta, pero es asequible, es fácil de adquirir y es la versión rara de un clásico patrio. 

 

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RENAULT 21 PHASE I NEVADA TXE (1988)

 

En el caso del Renault 21 (en España se ensamblaba en la factoría de Palencia), pudieron distinguirse dos generaciones o Mks. La primera que discurre desde el año 1986 hasta 1989, y la segunda que lo hace desde 1989 a 1992. Son fácilmente diferenciables entre sí por el frontal: con una estética llamada japonesa (ya adoptadas previamente en los R-9 y R-11) con líneas acusadamente rectas, inicialmente tenía el ‘morro’ partido a lo ancho en dos, con la parte superior lisa y la inferior con tres lamas, y unos faros rectangulares. En la siguiente generación las formas serían levemente más redondeadas, donde las tres lamas inferiores se quedarían en una sola, y los faros, algo más alargados, ocuparían buena parte del frontal.

 

Al principio se ofrecían tres versiones básicas GTS, TXE y GTD con sus correspondientes equipamientos más o menos completos. Las dos primeras tenían motores de gasolina de cuatro cilindros y cinco marchas, con una tercera versión diésel de igual configuración, teniendo 1.721 cm3, 1.995 cm3 y 2.068 cm3, y que erogaban respectivamente 92, 120 y 74 CV. En 1987 llegarían las versiones Turbo, uno con el mismo motor de 1.995 cm3 pero que con la sobrealimentación llegaba a los 175 CV en el caso de los gasolina, y a los 88 CV en el caso de los turbodiésel; llegó también el Nevada con portón trasero, que dependiendo de la versión, montaba unos u otros motores, aunque el más habitual solía ser el de dos litros de 120 CV. La versión Turbo se diferenciaba fácilmente del resto porque el frontal no tenía lamas del color de la carrocería sino una pequeña rejilla de plástico negra semioculta, ocupando los faros dos terceras partes de la totalidad del morro. Hubo a su vez dos versiones, con caja de cambios automática y poco demandada, y la versión ‘Quadra’ con tracción a las cuatro ruedas provisto de un bloqueo de diferencial con muy mala fama y que apenas se vendió aquí.


Renault 21 Nevada.


Misma primera versión. 


Renault 21 Nevada en toda su expresión.


Dan ganas de meter esa alpaca en el maletero, a ver si cabe. Sino, arriba.

 

En 1988 llegarían las versiones TS y TI turboalimentadas pero con un menor equipamiento, muy básico. Como curiosidad, comentar que en las versiones TS y GTS el motor estaba dispuesto de forma transversal, mientras que en el resto de versiones el motor iba situado longitudinalmente. A partir de la segunda generación se presenta el compacto o hatchback de 5 puertas y aumenta el número de versiones en gasolina con la llegada del GTX y el TXI, y en diésel con el Turbo DX, montando motores de 1.995 cm3 y 120 CV los dos primeros, y 2.068 cm3 con 88 CV en el caso del de gasóleo.


Renault 21 Turbo (1987-1989).


Renault 21 Turbo Quadra (1989–1993).


Renault 21 TXI Hatchback (1990–1994).


Indicador del diferencial de la versión Quadra.

 

El Renault 21 vino a sustituir al 18, que a su vez fue reemplazado por el Laguna, cuando a Renault le dio por cambiar su clásica nomenclatura numeraria por otra con nombres más o menos ambientales y paisajísticos. Con unas ventas en España de unas 260.000 unidades sumando todas las versiones, su fabricación aún continuaría en algún que otro país del ámbito sudamericano hasta 1996. Justo en 1992 se adoptaría el uso del catalizador renombrándose las versiones supervivientes que aún se fabricaban con los nombres Prima, Manager y Alizé, en función de su equipamiento de menos a más lujo.




 

Un tanto más puede decirse de la miniatura argentina de la primera generación del 21. Tengo algún Norev y Universal Hobbies del 21 Nevada, del TXE, del Laguna/Nevada…   …pero todos ellos son de la segunda generación o Phase II. Así que esta miniatura, aún siendo un familiar, para mí en realidad es el más genuino representante de los primeros R21 que por aquí se vieron, y más aún teniendo la factoría palentina aquí al lado de casa como quien dice, pues me harté de verlos en su día. De hecho algún amigo personal no dudó en adquirir uno, y puedo dar fe que eran amplios, bien fabricados y con una estética que lo mismo agradaba a los mayores que a la propia juventud, como fue nuestro caso.  

 

En fin, habrá alguna que otra entradilla más de estos curiosos vehículos, sobre todo de las versiones ochenteras de Peugeot o Renault, que son mis preferidas.