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Un MAN 16.256 F doble cisterna setentero.
En una anterior entradilla de MAN, mundialmente conocida por sus vehículos industriales, nos quedamos
en aquel punto de su historia cuando fabricaban camiones con cabina atrasada,
es decir, con un buen morro, pero que sin embargo ya empezaban a estrenar sus
primeros Pausbacke o ’mofletes’. Sí, llamados de igual forma que los
Pegaso de aquí. Pero los tiempos estaban cambiando, y la habitabilidad y el
confort eran conceptos que ya comenzaban a hacerse necesarios para los
conductores ruteros. Los camiones con largos capós solo tenían sentido en
vehículos de obras, servicios y similares. Y héte aquí que a mediados de los
sesenta SAVIEM hizo su aparición. Como ya se contó, MAN aportaba motores
y ejes, y los franceses su cabina tipo 860. Además, los alemanes permitirían
vender vehículos ligeros franceses en tierras germanas, y a su vez los galos hacían
lo propio con los vehículos pesados de los alemanes, intercambiando por tanto productos,
pero sin pisarse sus respectivos nichos de mercado.
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SAVIEM SM 170 ganadero (1972–1979).
La cabina de SAVIEM, de líneas
rectas y con una buena luna delantera era justo lo que MAN buscaba. Era
abatible, en su versión larga podía incorporar hasta dos literas, disponía de
puertas con apertura casi en ángulo recto, y sobre todo lo más importante: el
motor debía ir alojado en el chasis en posición inclinada, eliminando así el
túnel-motor que en aquella época solía separar al chófer del copiloto,
aumentando enormemente el espacio interior. Las series F7, F8 y F9 de MAN
serían las que incorporarían esta cabina, en versiones larga, corta y mínima,
esta última destinada a trayectos cortos pero en los que era preciso aprovechar
al máximo la capacidad de carga. Las series F7 y F8 fueron presentadas
oficialmente justo antes de la Feria de Hannover de 1967. Eran iguales a simple
vista, si bien externamente se diferenciaban entre sí por la ausencia de
cromados laterales en la serie F8. Por dentro la F7 tenía la palanca de cambios
al lado del volante, y la F8 en el piso, más tradicional. En cuanto a la serie
F9 apareció en 1983, y su principal diferencia radicaba en el parachoques
delantero, que era de plástico, y unos faros sensiblemente más grandes. Inicialmente
compartían motorizaciones con inyección directa que iban desde los 156 CV
(también con 168, 215 y 230 CV) hasta los 260 CV. Este último era de 8
cilindros en V, y con las pertinentes modificaciones, ya en 1969 alcanzaría los
304 CV.
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Rába 853 (1966–1970). .jpeg)
Roman 10.215 (1983–1995).
SAVIEM formaba parte del conglomerado industrial de Renault, y MAN tenía en su órbita a Büssing. Pero después de años de colaboración, en 1971 MAN acabó por absorber definitivamente a Büssing, por lo que en la siguiente campaña todos los modelos lucirían el león en su parrilla. Poco más tarde, en 1977, cesaría la cooperación entre MAN y SAVIEM. El motivo no era otro que Renault al fin pudo hacerse con Berliet, la única marca que hasta entonces se le resistía en suelo galo. Renault V.I. devino, por tanto, en el único fabricante francés de vehículos industriales, entrando directamente en conflicto con los intereses de MAN en Francia. Así pues, los alemanes buscaron nuevos socios, y por ello acabaron cerrando diversos acuerdos con Daimler con el fin de reducir costes de producción, tratando de unificar la fabricación de diversos componentes. Se presentaron pues, nuevos motores que en el caso de MAN fue utilizado en el modelo 16.320F, y en el caso de Mercedes-Benz, en el LP 1632. Durante esos años se producirán leves cambios de imagen en la cabina, introduciéndose nuevas mejoras en el confort y seguridad de los conductores. También hubo ampliaciones en cuanto a variedad en los chasis, de 4 ejes para vehículos de obra y tractoras para transportes especiales. En 1979 llegaron los turbocompresores a toda la serie, siendo por ejemplo el modelo 19.321F de la F8 declarado Camión del Año de 1980.
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| Hongyan CQ 30.290 SN45 hormigonera (1986–1994). |
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| ÖAF 32.320 DFLS (1973–1980). |
El éxito traspasó las fronteras alemanas, y durante su vida activa y hasta 1986, hubo varias licencias de construcción que MAN otorgó a otros fabricantes incluso después de su descontinuación: Steyr y ÖAF en Austria, Rába en Hungría, Roman en Rumanía o Hongyan en China. Además de la propia SAVIEM, por supuesto, con su serie SM, después derivada y renominada a PS 30.
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La miniatura no pertenece a ninguna colección en concreto. Se trata de un ‘pata negra’ de los de IXO. Un modelo que no difiere excesivamente de los que hace unos años podíamos conseguir en cualquier quiosco, aunque contiendo elementos mejorados. Representa un F7 de 1972 de cabina corta, a juzgar por su león en la parrilla, tras la absorción de Büssing. Su configuración es la de portacoches con semirremolque, ya vista en alguna que otra colección, aunque sigue siendo poco común. Tiene unos acabados ciertamente notables en forma de piezas independientes en las manetas de las puertas, luces de gálibo, y unos marcos y biseles en las ventanas bien finos. No hay pinchos en las luces delanteras, los retros y los limpias son más o menos del grosor adecuado y los bajos están aceptablemente reproducidos. Quizás el ‘pero’ más grande sea cierto exceso en la cantidad de pintura aplicada en la cabina, aunque tampoco es que sea un gran defecto que desmerezca el conjunto.
Ocupa un ‘güevo’ en su vitrina, pero a cambio podemos rellenarlo de cochecicos setenteros, liberando así espacio de otros expositores. Hace siglos que no compro por internet en la tienda de IXO, así que no sé cómo está el poder conseguir este tipo de piezas. Quizás en algún bazar de alcance europeo que haya tenido la previsión de mantenerlo en stock. En todo caso, seguro que no te va a salir barato: con los portes puede que el monto se acerque peligrosamente a las tres cifras, pero garantizo que te alegrará la vista.
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