domingo, 15 de febrero de 2026

JUGUETES PARA ADULTOS

 

 

Que no. Que no es éso. Que no va de guarrerías. Si no de juguetes para niños, pero con un realismo y una calidad que solamente un adulto podría apreciar. Tengo algunas más, pero en este caso se trata de dos miniaturas de la casa Hongwell, que en lugar de ser producidas para colecciones de las editoriales como era lo habitual, fueron colocadas a una conocida cadena juguetera, con distribución para las capitales de España y algunos países de Sudamérica, aunque ya extinta por cierre. Puede que Cararama también anduviera detrás de este proyecto, pero al fin y al cabo, vienen firmadas por Hongwell.


Con la excusa de los consabidos regalos a los pequeños, este tipo de jugueterías también tenían Legos de Marvel, merchandising de Star Wars, y como no, clásicos en die-cast. Todo ello poco recomendable para menores de edad. Y por aquello de aprovecharse del picoteo y del hecho de que los niños lógicamente no llegan solos sino acompañados, de alguna manera unos se convertían en el gancho de los otros. Así que en una breve tirada llamada ‘Classic Series’ (no se rompieron los cuernos con el ‘branding’ y el ‘naming’) podíamos encontrar el Isetta de BMW, la roulotte Summer de Slumber (ideal para el VW Escarabajo), el Land Rover serie III de la policía británica, el Mercedes 280 SL y su Coach Caravan, por separado, y algunos otros modelos ya conocidos del catálogo de Cararama. En este caso, como decía muestro los dos que quizás sean más conocidos, por cuanto gozan de un más que aceptable realismo, y no están muy lejos de una miniatura de quiosco de las de hoy en día.

 

CHEVROLET 3100 PICK-UP GRÚA ‘SHELL’ (1947), de HONGWELL

 

El primero de este dúo, es la bonita Chevrolet con publicidad de Shell, de la que ya tuvimos ocasión de ver a una de sus hermanas mayores, la 3800. Como puede verse, es una grúa de un tipo que aquí en España no se llevó mucho, por no decir nada. Está adornada con un claxon y una sirena no muy allá, y en general sus juegos de luces están simplificados, solapándose con la carrocería. Pero el molde está muy logrado y goza de una combinación de colores irresistibles para la vista.  Por no hablar de sus logotipos y sus adhesivos, muy realistas y vistosos. El interior, aunque monocromo, transmite finura y verosimilitud, superando en mi opinión, al trabajo hecho en la propia grúa. Tiene unas portezuelas practicables, aunque no mucho, pues apenas pueden abrirse unos milímetros. En todo caso están muy bien ajustadas, y si no eres un poco curioso, ni caerías en la cuenta.




 

Cuesta tan solo unos pocos euros, y es de esas adquisiciones que da más de lo que a priori ofrece. Es más trabajosa encontrarla que no hacerte con ella. Si te gusta la temática de los clásicos americanos, puede ser una buena solución, o bien, como es mi caso, si dentro de tu colección si tienes un apartado con los iconos culturales de la automoción de los USA, sin duda te va a alegrar la vitrina. La 3100 es la sucesora de las Thriftmaster, inicialmente camionetas (trucks en los USA) de media tonelada de Chevrolet que estuvieron en fabricación hasta 1947, año en que cambiaron su denominación, si bien, seguían siendo casi lo mismo: un vehículo polivalente y funcional, imprescindible para la vida rural en el Medio Oeste americano, y sobre todo fácil de mantener. A su vez, dura y rocosa como pocas.




 

 

LAND ROVER 109 SERIE III PICK-UP ‘ONU’ (1973), de HONGWELL


 

Y aquí tenemos más de lo mismo, una pick-up todoterreno, solo que en lugar de las praderas americanas, tenemos que irnos a la campiña inglesa. Con su volante a la derecha, y sin montar su entoldado, aquí podemos ver al descubierto un ejemplar del parque móvil de las Naciones Unidas, organización que nunca se ha sabido exactamente para qué diablos sirve, pero que durante décadas hemos podido ver a sus famosos cascos azules en los titulares de noticiarios y periódicos, aparentemente metidos en todos los fregados y conflictos a lo largo y ancho de todo el mundo. Aunque en España nunca he visto uno en directo (afortunadamente), resulta todo un clásico para la retina un vehículo como éste, ya sea blindado o no, con ese típico color blanco roto y sus logotipos y enseñas azul cielo. Si tienes uno a la vista solo puede significar dos cosas: estás en una exposición museística de historia, o tu país ha sido invadido y declarado zona de emergencia catastrófica y humanitaria.




 

En cuanto a la miniatura, sigue más o menos las premisas de la anterior. Interior monocromo pero ajustado a la realidad, puertas con apertura y luces simplificadas exteriormente, pero lo que más destaca, sin duda, es su molde. Muy bueno, y por encima de alguna que otra marca de mayor prestigio. Además viene detallada con ganchos, bandejas y otras piezas de refuerzo que ayudan a transmitir una sensación de realismo que en teoría no se debería requerir a un cuasi-juguete como éste. Al igual que la Chevy, por muy pocos euros ofrece alegría a la vista y variedad a tus vitrinas.





 

Hasta otra.