Que no. Que no es éso. Que no va de guarrerías. Si no de juguetes para niños, pero con un realismo y una calidad que solamente un adulto podría apreciar. Tengo algunas más, pero en este caso se trata de dos miniaturas de la casa Hongwell, que en lugar de ser producidas para colecciones de las editoriales como era lo habitual, fueron colocadas a una conocida cadena juguetera, con distribución para las capitales de España y algunos países de Sudamérica, aunque ya extinta por cierre. Puede que Cararama también anduviera detrás de este proyecto, pero al fin y al cabo, vienen firmadas por Hongwell.
Con la excusa de los consabidos regalos a los pequeños, este
tipo de jugueterías también tenían Legos de Marvel, merchandising de Star Wars,
y como no, clásicos en die-cast. Todo ello poco recomendable para menores de
edad. Y por aquello de aprovecharse del picoteo y del hecho de que los niños lógicamente
no llegan solos sino acompañados, de alguna manera unos se convertían en el
gancho de los otros. Así que en una breve tirada llamada ‘Classic Series’ (no
se rompieron los cuernos con el ‘branding’ y el ‘naming’) podíamos encontrar el
Isetta de BMW, la roulotte Summer de Slumber (ideal para el VW Escarabajo), el
Land Rover serie III de la policía británica, el Mercedes 280 SL y su Coach
Caravan, por separado, y algunos otros modelos ya conocidos del catálogo de
Cararama. En este caso, como decía muestro los dos que quizás sean más
conocidos, por cuanto gozan de un más que aceptable realismo, y no están muy
lejos de una miniatura de quiosco de las de hoy en día.
CHEVROLET
3100 PICK-UP GRÚA ‘SHELL’ (1947), de HONGWELL
El primero de este dúo, es la bonita Chevrolet con
publicidad de Shell, de la que ya tuvimos ocasión de ver a una de sus hermanas
mayores, la 3800. Como puede verse, es una grúa de un tipo que
aquí en España no se llevó mucho, por no decir nada. Está adornada con un claxon
y una sirena no muy allá, y en general sus juegos de luces están simplificados,
solapándose con la carrocería. Pero el molde está muy logrado y goza de una combinación
de colores irresistibles para la vista. Por
no hablar de sus logotipos y sus adhesivos, muy realistas y vistosos. El
interior, aunque monocromo, transmite finura y verosimilitud, superando en mi opinión,
al trabajo hecho en la propia grúa. Tiene unas portezuelas practicables, aunque
no mucho, pues apenas pueden abrirse unos milímetros. En todo caso están muy
bien ajustadas, y si no eres un poco curioso, ni caerías en la cuenta.
Cuesta tan solo unos pocos euros, y es de esas adquisiciones
que da más de lo que a priori ofrece. Es más trabajosa encontrarla que no hacerte
con ella. Si te gusta la temática de los clásicos americanos, puede ser una
buena solución, o bien, como es mi caso, si dentro de tu colección si tienes un
apartado con los iconos culturales de la automoción de los USA, sin duda te va a
alegrar la vitrina. La 3100 es la sucesora de las Thriftmaster, inicialmente camionetas
(trucks en los USA) de media tonelada de Chevrolet que estuvieron en fabricación
hasta 1947, año en que cambiaron su denominación, si bien, seguían siendo casi
lo mismo: un vehículo polivalente y funcional, imprescindible para la vida
rural en el Medio Oeste americano, y sobre todo fácil de mantener. A su vez, dura
y rocosa como pocas.
LAND ROVER
109 SERIE III PICK-UP ‘ONU’ (1973), de HONGWELL
Y aquí tenemos más de lo mismo, una pick-up todoterreno,
solo que en lugar de las praderas americanas, tenemos que irnos a la campiña
inglesa. Con su volante a la derecha, y sin montar su entoldado, aquí podemos ver
al descubierto un ejemplar del parque móvil de las Naciones Unidas,
organización que nunca se ha sabido exactamente para qué diablos sirve, pero
que durante décadas hemos podido ver a sus famosos cascos azules en los
titulares de noticiarios y periódicos, aparentemente metidos en todos los
fregados y conflictos a lo largo y ancho de todo el mundo. Aunque en España
nunca he visto uno en directo (afortunadamente), resulta todo un clásico para
la retina un vehículo como éste, ya sea blindado o no, con ese típico color blanco
roto y sus logotipos y enseñas azul cielo. Si tienes uno a la vista solo puede
significar dos cosas: estás en una exposición museística de historia, o tu país
ha sido invadido y declarado zona de emergencia catastrófica y humanitaria.
En cuanto a la miniatura, sigue más o menos las premisas de
la anterior. Interior monocromo pero ajustado a la realidad, puertas con
apertura y luces simplificadas exteriormente, pero lo que más destaca, sin duda,
es su molde. Muy bueno, y por encima de alguna que otra marca de mayor
prestigio. Además viene detallada con ganchos, bandejas y otras piezas de refuerzo
que ayudan a transmitir una sensación de realismo que en teoría no se debería requerir
a un cuasi-juguete como éste. Al igual que la Chevy, por muy pocos euros ofrece
alegría a la vista y variedad a tus vitrinas.
Hasta otra.
















