domingo, 8 de febrero de 2026

FORD BRONCO II XLT

 


FORD BRONCO II XLT (1989) – PREMIUM-X

 

Ya tuvimos en su día la ocasión de echarle un vistazo al FordBronco II. Sí, aquél de la colección James Bond, convenientemente ensuciado, algo poco común en los productos de IXO. Este último no está nada mal, pero siempre que puedo me gusta comparar y completar la colección con otras versiones y sobre todo con otros fabricantes. 


Éste de Premium-X representa la versión XLT de 1989. O éso creo. En realidad hubo varias generaciones de Broncos antes de ese año. Y posteriores. No olvidemos que el primer Bronco apareció en 1966. Los ruralitas americanos de los sesenta gustaban de modificar Jeeps y otras rancheras clásicas como la F-100, para aumentar su capacidad, o bien para utilizarlos como simples vehículos lúdico-campestres, adaptándolos para toda la familia, dándoles un toque menos todoterreno y salvaje, y así poder circular por aquellas carreteras en unas mínimas condiciones de comodidad y rapidez.




 

Así que algunos fabricantes como Ford vieron ahí un nicho con posibilidades comerciales, y como decía, hubo varias generaciones. La primera generación iba desde 1966 hasta 1977, y aunque su chasis, suspensiones y concepto se diseñaron específicamente para cubrir la citada demanda, su base e idea principal provenía del Falcon, con quien compartía bastantes componentes. Hubo varias versiones como la pick-up, con caja grande, el familiar, cabina doble, descubierto, etc.




 

Pero luego vino la segunda, de apenas un par de años de duración y derivada directamente del Ford F-150 Ranger, en la que apareció la versión corta de dos puertas, y que se denominaría Bronco II, inaugurando la subserie, y que desde luego fue la más exitosa en esos años. Será la generación que en los ochenta y buena parte de los noventa fijará el concepto, el producto y la corta apariencia que no es más conocida de este vehículo. Con la tercera generación, la que nos ocupa, y que va desde 1980 a 1986, y la cuarta (1987 a 1991) aparecerían diversas ediciones y series especiales con nuevas motorizaciones, pero manteniendo siempre la esencia de este simpático vehículo. Con los años, vendrían más y más generaciones, hasta nuestros días, pero el concepto ya dejó de ser el mismo, puesto que de vehículos de recreo pasaron a ser pequeños SUVS para pijos y postureros, y en algunas versiones, auténticos todoterrenos vitaminados, con cientos de caballos para embarrarse. 

 

El Bronco II XLT del que hablamos se ubicaría en una transición entre la tercera y la cuarta generación. Se desplazó el logotipo de Ford al centro del morro, se suprimieron los caballitos de los costados (en los USA un Bronco es un cierto tipo de caballo semisalvaje) y los intermitentes delanteros quedaron integrados en el frontal, para alinearlo con la ahora rectísima parrilla, perdiendo gran parte de su encanto. Montaba por norma general un 6 en V de 2,9 litros que daba unos 140 CV, gracias a que desde 1986 se introdujo la inyección electrónica. Tracción a las cuatro ruedas, aunque desde ese mismo año de 1989 aparecieron versiones en las que se podía alterar a voluntad esa característica.

 

Como dato curioso, su producción se descontinuó durante unos cuantos años en los noventa a raíz de la altísima siniestralidad que este vehículo había alcanzado. Se calcula que entre accidentes, siniestros y mortandades, 1 de cada 500 Broncos había tenido algún tipo de percance, ya fuera leve o grave. Lo que para Ford se tradujo en pérdidas millonarias en juicios y demandas. Su carácter recreativo, sin ser un todoterreno puro, ni tampoco una berlina para la gran ruta, unidos al desconocimiento de la utilidad para la que inicialmente fue concebida provocó ese vacío en el tiempo. Ford lo suplió con la aparición de la Explorer, algo más grande, y desde luego, mucho menos ‘salvaje’. Más tarde Ford recuperaría la marca Bronco, pero como dije, el concepto ya sería otro bien distinto.

 

La miniatura. Pues es magnífica, tiene unos buenos interiores aunque no haya sido capaz de reflejarlo con la cámara. Los aditamentos están bastante bien resueltos, aunque le sobren los pinchitos de los faros principales delanteros, pero joder, los logotipos de Bronco de los laterales me los han colocado del revés. Ya es mala suerte. Pero bueno, en general transmite la sensación de ser una gran miniatura y por el precio de un coleccionable de quiosco, tengo un modelo de mayor fuste.

 

Hasta la próxima.