jueves, 25 de diciembre de 2025

NOVEDADES EDITORIALES IV - LA PENULTIMA

 

 


Veamos la penúltima entrega de esta colección, la de Camiones y Autobuses Españoles, y que esta vez viene con regalito, el cual como veremos, no es excesivamente original, pero siempre se agradece que la editorial tenga algún detalle de vez en cuando con el sufrido suscriptor.



 

La entrega número 97 consiste en un Fiat 634 N2, es decir la segunda y la tercera versión. La N1 fue conocida por muchos como el Abisinio, militar con cabina cuadrada, y la N2 fue la versión civil, con cabina más estilizada. Cuando Italia tenía colonias, en 1933 comenzó la fabricación de ambas versiones de este bello camión, con la idea de que sirviera en el Ejército de ocupación de Etiopía, de ahí su nombre tomado de una región, hoy nación, escindida de aquélla. Se descontinuó en 1939, justo en el momento en que finalizó nuestra Guerra Civil, en la que el ejército golpista recibiría ayuda en forma de tropas y material bélico, entre el cual se contaban bastantes unidades de este camión, muchas de ellas con la guerra africana en su currículo. Finalizada la contienda, y teniéndose los italianos que volver a su país para ocuparse de sus cosillas de la Segunda Guerra Mundial, quedaron unos cuantos Fiat de éstos, que revendidos o subastados por el ejército a los particulares o empresas que estuvieran interesados, todavía continuarían su ruta unos cuantos quilómetros más. Dejaron camiones de ambas versiones, aunque no sería extraño que Italia y España siguieran intercambiando diverso material en nuestra postguerra.



 

La versión inicial, la N, montaba un motor 355 de la casa de 8.312 cm³, que daba 75 CV, mientras que las dos siguientes N1 y N2 portaban el 355C, de 8.355 cm³, con 80 CV. El 634G, con gasógeno, sumaba 9.972 cm³, para llegar a esos 80 CV.  Todos estos camiones diésel acostumbraban a moverse entre las 12 ó 14 toneladas de peso bruto, lo que para la época no estaba nada mal. Hubo carrozados especiales, pues quien podía permitirse un vehículo, podía permitirse también personalizarlo. De hecho, en aquella época lo normal era venderlo pelado: chasis con motor, ruedas y poco más. El más espectacular quizás sea el de Viberti, sí los de los autobuses, con claras influencias americanas.


La miniatura, además del propio diseño, que me parece precioso, está bien pintada, bien rotulada, quizás con una caja un tanto simple, pero con un buen número de piezas insertadas en la cabina y en los bajos. Es de esas miniaturas que te quedas horas embelesado con sus múltiples detalles. En la caída libre que suponía esta colección en su último tercio final, este Fiat es un buen repunte.












 

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La historia de la serie 3 de Scania es parte de la exitosa historia de su motor V8. Desde enero de 1988 y hasta diciembre de 1996, contó con impulsores de 9, 11 y 14 litros, que oscilaban entre los 230 y 500 CV, y que dieron lugar a las versiones R93, R113 y R143 y T93, T113 y T143. Las letras R y T delante diferencian a los cabinas avanzadas de los morrudos, y las letras detrás H, M y E se referían a la resistencia y a la configuración del chasis (rígido, tractora y transporte especial).



 

Si nos centramos en la miniatura, este Scania 143H de 450 CV, es un poco más de lo mismo. Está bien, pero se sale de la temática, proviene de otras colecciones, y además su cabina es la misma que el Scania de Transportes Mazo, y que ya fue objeto de regalo a comienzos de este mismo año. Aunque también hay que decir que la caja es muy aparente y está bien terminada, con profusión de detalles. En realidad es una miniatura que no está nada mal, es muy resultona, pero no proporciona ningún valor añadido a esta colección, que se supone que debía tener otros derroteros.












 

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Podemos ahorrarnos la reseña del Pegaso 1065 L o Europa, y pasar directamente a la miniatura. Este regalo premium, no es nada especial, nada de otra dimensión, pero viene con ese remolque añadido, que sí constituye toda una novedad editorial en España. Hasta ahora sí habíamos tenido el Europa con cisterna de Solazo, el mudancero de Signes, el piensos Uvesa, o el Juanito, pero sin ese añadido extra.









 


lunes, 22 de diciembre de 2025

CHATARRAS DE ANTAÑO XIII - ALEMANES POCO CONOCIDOS

KRUPP SW TITAN O-80 (1951)

Krupp-Südwerke O-80 Titan (1952) con otra carrocería.
 
Y una tercera carrocería. 

Büssing y Krupp son dos fabricantes alemanes poco conocidos fuera de sus fronteras, provenientes de aquellos tiempos anteriores a la ‘reorganización’ de la extinta DDR y de la caída del muro. Nunca he visto uno de ellos en vivo, y es muy difícil, por no decir imposible, que nadie hoy día pueda verlos o tocarlos en un museo. Sobrevivieron muy pocos, y los que quedan, o están celosamente guardados por sus afortunados propietarios que los exhiben con orgullo en las concentraciones, o bien están esperando la mano de ángel que los restaure. En todo caso, y gracias a la fibra, ahora es posible verlos, aunque sea en una pantalla, e incluso hacerles seguimiento en las diversas convocatorias de clásicos, de las que siempre hay algún alma caritativa que cuelga fotos. Por Europa central, claro.

KAELBLE K633ZB 4x4
 

Pero antes de la era de internet, algún que otro familiar, cercano o más lejano, y que emigró a Alemania, de vez en cuando nos hacía llegar la consabida postal. Al estar trabajando en los sectores de la metalurgia o de la construcción, a veces esas cartas venían acompañadas de alguna foto propia, allá en su lugar de trabajo, seguramente aprovechando una pausa para el almuerzo o la comida. Lo que hoy llamamos ‘un selfie’. Y ¿dónde te vas a hacer la foto sino? ¿en una obra a medio terminar lleno de material esparcido por todas partes? ¿en la escombrera de una nave industrial, llena de detritos? No. Te la haces al lado de alguno de aquellos impresionantes y poderosos camiones alemanes, por lo que el primero que yo ví, de chiguito y por foto, fue uno de aquellos dumpers, de un fabricante cuyo nombre hasta entonces me era totalmente desconocido: Kaelble.

HENSCHEL - TTES LEJIAS LA MONTAÑESA (1960)

IFA S4000 - TTES. VINOS QUINTIN MARTIN (1960)

VOMAG 4.5 LHG - GALLETAS FONTANEDA - AGUILAR DE CAMPOO (PALENCIA) -c.1950
 

Sembrada la semilla de la curiosidad, con los años ésta germinó en un interés casi obsesivo por estos vehículos minoritarios y con clara vocación de nicho, dentro del sector del transporte y de la industria. Nombres casi todos ellos desconocidos para el gran público como Faun, Betz, Borgward, Manderbach, IFA (antes Grube y Horch), Hanomag, Vomag, Henschel, Magirus, así como otros titanes del sector del transporte pesado o semipesado (y de los que seguramente me dejo alguno en el tintero), ya existían o existieron sin yo saberlo. En el sector del reparto o del transporte ligero también hubo otros como Kramer, Mulag, Goliath, Güldner, Hanomag, Phänomen (luego Robur), Tempo, etc.  Sumergiéndonos de lleno en el sector agrícola, la lista probablemente sobrepasaría con largura el centenar de nombres. Pero eso, para otro día.

 

PHÄNOMEN GRANIT 25H - c.1935

HENSCHEL - TTES. BASILIO HERRERO - SANTIBAÑEZ DE LA PEÑA - PALENCIA (1949)

DEUTZ F1L514 (c.1952)

Si alguna vez usaste la expresión ‘guay del Paraguay’ seguramente tienes más años que el hilo negro, así que alguna de las marcas antes nombradas puede que sí te suenen de toda la vida, porque algún camión, algún motocarro, o algún que otro tractor se ‘distrajo’ hasta aquí, hasta España. Quién sabe a través de qué vericuetos administrativos, o de qué enchufismo cuñadil de tipo gubernativo. Incluso alguno llegó a fabricarse bajo licencia, aquí en territorio hispano. Es el caso, por ejemplo, de Lanz Hispania, Hanomag, Tempo (Onieva) o Borgward. O tan solo a través de la correspondiente licencia para motores, como es el caso de Henschel o Deutz.

LANZ IBERICA D3016 - PEÑAFLOR (SEVILLA) (c.1960)
 

BÜSSING SENATOR 12 D (1963–1964)

BÜSSING SENATOR 12 D (1963–1964) (con mi decoración preferida)

BÜSSING SENATOR 12 D (1963–1964)

BÜSSING 5000 TU (1951)

BÜSSING 5000 TU (1951)


El caso es que alguno de estas marcas las ví por vez primera en foto, luego circulando fugazmente por las carreteras o los sembrados, y más tarde por internet, confirmando lo que todo el mundo más o menos se imaginaba: la autarquía y la prohibición de importación estaban muy bien para la propaganda del régimen, pero a la hora de la verdad, y dadas las necesidades reales del país, se importaba o se dejaba mano ancha para lo que fuera menester, con tal de cubrir la creciente demanda. Sobre todo en el ámbito agrícola, en el industrial y en el de la construcción. Y en estos sectores los alemanes han destacado de toda la vida y saben lo que se hacen. Máquinas poderosas de centenares de caballos, o al menos muy por encima de lo que el resto de Europa era capaz de producir, comenzaron a verse con cuentagotas en los cincuenta, y más a menudo en las siguientes décadas. Eso sin contar los vehículos de postguerra o que habían llegado de Alemania por causa de nuestra guerra civil.


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Así que hoy traigo tres curiosidades del transporte de viajeros, dado que es un nicho que apenas he tocado en este blog, pero que dan perfectamente cuenta de lo que son capaces los alemanes en según que cuestiones. Me refiero a mis dos marcas alemanas preferidas, Büssing y Krupp, que además de imponentes camiones, también le dieron al asunto de los autobuses y sus hermanos mayores, los autocares o autobuses de línea. Para ello tiraremos de la colección francesa de Hachette dedicada a esa temática y que se compuso ni más ni menos que de 120 números. Eso son cinco años de una colección que aquí era prácticamente imposible hacérsela enterita, porque supondría un desembolso de dinero y de tiempo enormes, pero que si sabes seleccionar y tener paciencia, puedes hacerte todavía con algunos fascículos realmente interesantes. Además no se limitó a vehículos franceses, sino que también tuvimos ocasión de admirar autocares y autobuses españoles, italianos, alemanes, ingleses, algún suizo, algún que otro usano, y también una gran diversidad procedentes de otros países más allá de nuestro ombligo occidentalista.








Empezamos con el Krupp, que es sencillamente precioso e imponente. Para mi particular gusto, claro. Es un Titan SW O-80 (recordemos la cuestión de SudWerke), y carrozado por Hubertia. No está muy detallado tanto externamente como en su interior, norma habitual de este tipo de coleccionables, pero ese morro quilométrico, esa sensación aerodinámica y esa ingente cantidad de lamas y de cromados, le confieren una estampa casi única en su categoría. En España, solo Nazar y la carrocera Ayats se atrevieron a superar la delgada línea que hay entre la notoriedad y la horterada. Aunque también tuvimos algunas benditas horteradas, eso sí.


 




Como casi siempre, en este tipo de colecciones, los modelos te dan unas de cal y otras de arena. Los pasamanos y los retrovisores son demasiado gruesos, así como los cromados que no son muy realistas. Lo cual contribuye a darle a este autocar una sensación de tanque pesado y lento (cuando realmente no era así). En el interior han tenido el acierto de ponerle butacones de otro color distinto a ese dominante negro, causando un bonito contraste. Y los limpiaparabrisas no están mal, su solución es antigua pero efectiva. Pero vamos, de todas formas este bicho iba a entrar en mi vitrina sí o sí. Lo tengo puesto de perfil que es como mejor se aprecia su particular estética.


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Y aquí tenemos el Büssing 5000 TU carrozado por FAKA, de 1951, y otro Büssing Senator 12 D, de 1964. El primero, como un vehículo de carácter intermunicipal, y el otro, con clara vocación urbana. Pasaremos por alto los interiores de ambos, porque directamente, rozan lo horrible. Un volante enorme y poco útil por mal situado, así como las hileras de asientos, todos ellos sin detalles, monocromos, exactamente iguales y supongo que con un número de plazas aproximadas, sin preocuparse de si el original tenía más o menos.








 

Por fuera, este 5000 carece de librea, aunque esté basado en un autocar de excursiones que aún existe, y que fue remozado expresamente para ese fin. La pintura no está aplicada con mucho rigor, y se nota que las bandas de color hueso que decoran los laterales y la trasera han sido empalmadas entre sí con más voluntad que acierto. De todas formas, son detalles en los que hay que acercar la pupila para advertirlos, aunque el macro de la lente diga lo contrario. Unos retros y unos limpias de pega, completan el efecto. El caso es que para tener un Büssing en versión chasis de transporte de viajeros, es más que suficiente, aunque Minichamps o Schuco tengan alguno en su catálogo que quita el hipo.


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En cuanto al Senator, es un poco más de lo mismo, aunque en este caso la pintura ha sido aplicada con más cariño y habilidad; y el conjunto de ventanas laterales, con sus biseles, y sus marcos inclinados evitan la sensación de sarcófago cuadrado y recto que a priori pueda parecer este autobús. También hay que decir a su favor que en este caso, el juego de luces y faros están bien plantados, con sus aros circundantes, piezas independientes, y muy poquitos componentes pintados sobre la carrocería. Lástima de algunos pinchitos para sujetar los faros, pero eso es algo que en todas aquellas colecciones de la época venían de serie. Viene además con toda la librea publicitaria, la cual se ajusta en sobriedad al conjunto del vehículo. Hay también algún adhesivo que está bien traído, como la rejilla trasera para ventilar el motor, y el anagrama del fabricante con su león amarillo.

 

Aún quedan alemanes que ver…