MERCEDES-BENZ
L3500, de MINICHAMPS
Hoy tocan alemanes por partida doble, pues tanto el
fabricante del vehículo real como el de la miniatura son de ese país.
Comenzamos con lo que tras la guerra entonces se consideraba transporte pesado,
este Mercedes de la serie L, ya sabéis, los ‘Lastwagen’. Ya tuvimos ocasión de
conocer un poco la historia del Renntransporter de asistencia de Porsche
(chatarras IX). Veamos ahora la versión ‘tipper’, es decir, solo con caja baja.
El Mercedes-Benz L3500 tiene sus orígenes en el primer
camión de posguerra que salió de la planta de Mannheim, el ‘cuadradote’ L3250
de 1949. El vacío de postguerra, y a la vez la fuerte competencia que se
avecinaba, sobre todo de otras marcas como Magirus-Deutz que ya ofrecían
vehículos de 3,5 toneladas, exigió el aumento de ese cuarto de tonelada más en
la carga útil. Esto llevó a Daimler a producir el exitoso camión Mercedes-Benz
L3500 desde ese mismo 1950. Hasta 1961 se fabricaron casi 146.000 unidades de
estos vehículos en sus diferentes versiones, si sumamos los procedentes de la
planta matriz de Alemania, como las existentes en Brasil, Argentina e India. La
clave de este éxito fue su fiable motor diésel OM 312. La versión estándar fue
la más conocida y utilizada, pero entre las muchas que existieron, también destacó
el LA3500 de dos ejes motrices y el L4500, con mayor carga útil. A partir de
1955, tras un cambio en el sistema de designación de vehículos de Mercedes, el
L3500 pasó a llamarse L311.
Vayamos con la miniatura de Minichamps, ya veterana de por
sí, pues hace más de veinticinco años que vió la luz, dentro de una productiva
serie que contenía varias versiones del L3500: cisterna, caja baja, con caja
entoldada, bomberos, botellero, etc.
MERCEDES-BENZ 170 V, de SCHUCO
Viajemos un poco en el tiempo, y vayámonos al periodo de
entreguerras. Aunque la fabricación del 170 V (W136) en su primera fase desde
1936 hasta el inicio de la guerra realmente comenzó como un turismo de éxito en
sus versiones sedán, coupé o descapotable, no fue hasta la finalización del
conflicto, concretamente en el año 1946, cuando se reanudó su producción. Pero
en estos comienzos de la dura posguerra, se centraron los esfuerzos en lo que
más urgía en ese momento: furgonetas de reparto y distribución. Y debido
también a la escasez de gasolina, pasó de tener aquel tipo de motor a uno más
apropiado como el diésel, del que Alemania aún le quedaban reservas. No sería
hasta 1949 cuando Mercedes pudo por fin atreverse con las berlinas de cuatro
puertas, tal era la escasez de material que llegó a haber. Más tarde aparecieron las versiones S y D, con
motor diésel 1.7 y casi a continuación las ambulancias y los furgones cerrados,
carroceros especializados. En 1950 llegarían más mejoras como el aumento de las
motorizaciones, modificaciones de anchos, etc.
En definitiva, que en poco menos de cinco años,
Mercedes-Benz (y por extensión Alemania) recuperaron el pulso de su producción
industrial tras haber sido devastados a conciencia durante la Segunda Guerra
Mundial por el bando aliado. Igualito que aquí, tras nuestra Guerra Civil. Por
eso, dentro del grupo, se considera que el 170 V, en su concepto más general, fue
el salvador de la marca. Debido a su reducido volumen y al óptimo rendimiento
de su motor fue lo que mejor encajó en aquellas circunstancias de carestía y
destrucción. Sin llegar a entrar en lo que supone producir un microcoche,
Daimler supo navegar entre varias corrientes: ¿ofrecer nuevos y pequeños
vehículos de baja calidad y corto recorrido? ¿fabricar más coches de lujo paro
tan solo unos pocos? ¿o adaptarse a lo que ahora existe utilizando lo que ya
teníamos? Triunfó el sentido común, y en
consecuencia el 170 V se convirtió para Mercedes en el comodín que, en sus más
variadas versiones, le permitió acceder a los más variados nichos: al gran
público, a los servicios públicos como ambulancia y policía, al transporte
ligero, como el de reparto, etc.
En cuanto a la miniatura, aún siendo de Schuco, parece más
bien un encargo de los servicios de correos o algún otro público de aquel país,
porque este modelo concretamente no está englobado dentro de su catálogo,
aunque en su momento apareciera formando parte de una colección de la propia
marca. En todo caso, cuenta con unos cuantos años de existencia, aunque su empaque
aún la mantiene de rabiosa actualidad.
OPEL BLITZ S
TYPE 3 Tn. de SCHUCO
La reseña histórica de este Opel Blitz puede encontrarse en algún
que otro artículo anterior, por lo que podemos centrarnos directamente
en la miniatura. Ésta se correspondería
a la versión de tres toneladas producida entre 1936 y 1954. Recordemos que este
camión ligero de Opel, ya como sucursal de General Motors, tuvo una vida comercial
algo más que larga. La primera de las versiones, de una tonelada, apareció ya
en 1930. Las siguientes, de entre 1,0 y 3,5 toneladas, estuvieron fabricándose entre
1931 y 1940. La que nos ocupa lo estuvo entre 1936 y 1954. Todas estas
versiones en sus diferentes configuraciones convivieron antes, durante y después
de la guerra, y siempre con motorización de gasolina de General Motors. Nazis y
americanos comerciando y laburando codo con codo para sorpresa de nadie. No sería
hasta 1950 cuando aparecería la versión redondeada, más ligera y con aspecto de
ranchera yanki, siendo descontinuada en 1962. La siguiente versión, ya más
parecida a una furgoneta apareció en 1959, y con sus diferentes modificaciones y
mejoras estuvo presente hasta 1975. El Blitz desapareció porque a Opel no le dio
la gana ofertar diésel en sus vehículos comerciales, cuando toda la competencia
ya lo había hecho hacía décadas. Simplemente dejaron que se extinguiera, hasta
cerrar la división de vehículos industriales. Pero la historia del Blitz no se
terminaría ahí. Recordemos que General Motors también estuvo suministrando motores
a la inglesa Bedford durante décadas, por lo que no fue difícil que la casa
madre trasladara un concepto de furgoneta ligera desde el país alemán a la inglesa
Bedford. Todavía hasta mediados de los ochenta se fabricarían Bedfords Blitzs
bajo licencia Opel.
Y vayamos por fin a la miniatura. No vamos a descubrir
Schuco a estas alturas, ya que es una marca que suele mantener el listón muy
alto. Y con esta miniatura ya lo creo que lo está. Aún tratándose de un pequeño
camión, la profusión de detalles es notoria. La combinación de colores es
magnífica, y recuerdo que esa marca de pegamento llegó a tener una gran presencia
en este país, aunque hace muchos años que ya no se la ve por aquí. De todas
formas Schuco aprovechó este molde y
este modelo y existen otras configuraciones y otras decoraciones tan bonitas
como esta o más. Simplemente si se te pone a tiro un Blitz de éstos, no lo
dudes y hazte con él.























