lunes, 19 de enero de 2026

CHATARRAS DE ANTAÑO XIV - OTROS ALEMANES

 

MERCEDES-BENZ  L3500, de MINICHAMPS

 


Hoy tocan alemanes por partida doble, pues tanto el fabricante del vehículo real como el de la miniatura son de ese país. Comenzamos con lo que tras la guerra entonces se consideraba transporte pesado, este Mercedes de la serie L, ya sabéis, los ‘Lastwagen’. Ya tuvimos ocasión de conocer un poco la historia del Renntransporter de asistencia de Porsche (chatarras IX). Veamos ahora la versión ‘tipper’, es decir, solo con caja baja.

 

El Mercedes-Benz L3500 tiene sus orígenes en el primer camión de posguerra que salió de la planta de Mannheim, el ‘cuadradote’ L3250 de 1949. El vacío de postguerra, y a la vez la fuerte competencia que se avecinaba, sobre todo de otras marcas como Magirus-Deutz que ya ofrecían vehículos de 3,5 toneladas, exigió el aumento de ese cuarto de tonelada más en la carga útil. Esto llevó a Daimler a producir el exitoso camión Mercedes-Benz L3500 desde ese mismo 1950. Hasta 1961 se fabricaron casi 146.000 unidades de estos vehículos en sus diferentes versiones, si sumamos los procedentes de la planta matriz de Alemania, como las existentes en Brasil, Argentina e India. La clave de este éxito fue su fiable motor diésel OM 312. La versión estándar fue la más conocida y utilizada, pero entre las muchas que existieron, también destacó el LA3500 de dos ejes motrices y el L4500, con mayor carga útil. A partir de 1955, tras un cambio en el sistema de designación de vehículos de Mercedes, el L3500 pasó a llamarse L311.

 

Vayamos con la miniatura de Minichamps, ya veterana de por sí, pues hace más de veinticinco años que vió la luz, dentro de una productiva serie que contenía varias versiones del L3500: cisterna, caja baja, con caja entoldada, bomberos, botellero, etc. 





 


 

MERCEDES-BENZ 170 V, de SCHUCO

 


Viajemos un poco en el tiempo, y vayámonos al periodo de entreguerras. Aunque la fabricación del 170 V (W136) en su primera fase desde 1936 hasta el inicio de la guerra realmente comenzó como un turismo de éxito en sus versiones sedán, coupé o descapotable, no fue hasta la finalización del conflicto, concretamente en el año 1946, cuando se reanudó su producción. Pero en estos comienzos de la dura posguerra, se centraron los esfuerzos en lo que más urgía en ese momento: furgonetas de reparto y distribución. Y debido también a la escasez de gasolina, pasó de tener aquel tipo de motor a uno más apropiado como el diésel, del que Alemania aún le quedaban reservas. No sería hasta 1949 cuando Mercedes pudo por fin atreverse con las berlinas de cuatro puertas, tal era la escasez de material que llegó a haber.  Más tarde aparecieron las versiones S y D, con motor diésel 1.7 y casi a continuación las ambulancias y los furgones cerrados, carroceros especializados. En 1950 llegarían más mejoras como el aumento de las motorizaciones, modificaciones de anchos, etc.

 

En definitiva, que en poco menos de cinco años, Mercedes-Benz (y por extensión Alemania) recuperaron el pulso de su producción industrial tras haber sido devastados a conciencia durante la Segunda Guerra Mundial por el bando aliado. Igualito que aquí, tras nuestra Guerra Civil. Por eso, dentro del grupo, se considera que el 170 V, en su concepto más general, fue el salvador de la marca. Debido a su reducido volumen y al óptimo rendimiento de su motor fue lo que mejor encajó en aquellas circunstancias de carestía y destrucción. Sin llegar a entrar en lo que supone producir un microcoche, Daimler supo navegar entre varias corrientes: ¿ofrecer nuevos y pequeños vehículos de baja calidad y corto recorrido? ¿fabricar más coches de lujo paro tan solo unos pocos? ¿o adaptarse a lo que ahora existe utilizando lo que ya teníamos?  Triunfó el sentido común, y en consecuencia el 170 V se convirtió para Mercedes en el comodín que, en sus más variadas versiones, le permitió acceder a los más variados nichos: al gran público, a los servicios públicos como ambulancia y policía, al transporte ligero, como el de reparto, etc.

 

En cuanto a la miniatura, aún siendo de Schuco, parece más bien un encargo de los servicios de correos o algún otro público de aquel país, porque este modelo concretamente no está englobado dentro de su catálogo, aunque en su momento apareciera formando parte de una colección de la propia marca. En todo caso, cuenta con unos cuantos años de existencia, aunque su empaque aún la mantiene de rabiosa actualidad.  








 

OPEL BLITZ S TYPE 3 Tn. de SCHUCO

 


La reseña histórica de este Opel Blitz puede encontrarse en algún que otro artículo anterior, por lo que podemos centrarnos directamente en la miniatura.  Ésta se correspondería a la versión de tres toneladas producida entre 1936 y 1954. Recordemos que este camión ligero de Opel, ya como sucursal de General Motors, tuvo una vida comercial algo más que larga. La primera de las versiones, de una tonelada, apareció ya en 1930. Las siguientes, de entre 1,0 y 3,5 toneladas, estuvieron fabricándose entre 1931 y 1940. La que nos ocupa lo estuvo entre 1936 y 1954. Todas estas versiones en sus diferentes configuraciones convivieron antes, durante y después de la guerra, y siempre con motorización de gasolina de General Motors. Nazis y americanos comerciando y laburando codo con codo para sorpresa de nadie. No sería hasta 1950 cuando aparecería la versión redondeada, más ligera y con aspecto de ranchera yanki, siendo descontinuada en 1962. La siguiente versión, ya más parecida a una furgoneta apareció en 1959, y con sus diferentes modificaciones y mejoras estuvo presente hasta 1975. El Blitz desapareció porque a Opel no le dio la gana ofertar diésel en sus vehículos comerciales, cuando toda la competencia ya lo había hecho hacía décadas. Simplemente dejaron que se extinguiera, hasta cerrar la división de vehículos industriales. Pero la historia del Blitz no se terminaría ahí. Recordemos que General Motors también estuvo suministrando motores a la inglesa Bedford durante décadas, por lo que no fue difícil que la casa madre trasladara un concepto de furgoneta ligera desde el país alemán a la inglesa Bedford. Todavía hasta mediados de los ochenta se fabricarían Bedfords Blitzs bajo licencia Opel.












 

Y vayamos por fin a la miniatura. No vamos a descubrir Schuco a estas alturas, ya que es una marca que suele mantener el listón muy alto. Y con esta miniatura ya lo creo que lo está. Aún tratándose de un pequeño camión, la profusión de detalles es notoria. La combinación de colores es magnífica, y recuerdo que esa marca de pegamento llegó a tener una gran presencia en este país, aunque hace muchos años que ya no se la ve por aquí. De todas formas Schuco aprovechó este molde y este modelo y existen otras configuraciones y otras decoraciones tan bonitas como esta o más. Simplemente si se te pone a tiro un Blitz de éstos, no lo dudes y hazte con él.