sábado, 28 de febrero de 2026

CARA A CARA ENTRE FRANCESES Y ALEMANES


 

Vamos a realizar un ejercicio comparativo entre marcas francesas y alemanas. ¿Cómo tratan los galos a sus vecinos? ¿Y los germanos a aquéllos?  Para esta ocasión tendremos un Opel Blitz de la francesa Norev, y un Citroën CX Break de la alemana Minichamps.

 

OPEL BLITZ 1,5 Tn. (1949) de NOREV

 

En este blog ya hemos tenido alguna que otra entrada sobre este longevo camioncito. Pero en este caso nos centraremos en la ejecución del fabricante de la miniatura, más que en el propio vehículo representado.

 

Los modelos de Norev, los que yo conozco de este siglo, siempre han tenido dos puntos fuertes, y en los que el personal de Villeurbanne casi nunca falla: el molde y su pintado. Especialmente cuando se refiere a engrosar su propio y extenso catálogo.  Suelen clavar estos dos aspectos, incluso a veces cuando las ediciones son para colecciones editoriales. Si consigues hacerte con un clásico italiano de Fiat Story, o de Lancia Story de Hachette, por ejemplo, enseguida, a simple vista, pueden reconocerse sus finos moldes, y la limpia aplicación de la pintura, diferenciándolos de otros fabricantes italianos que también trabajaron para esas mismas editoriales.




 

Me viene a la memoria, por ejemplo, los Lancia Fulvia, Aprilia y Appia. O los Fiat Balilla y el 1900, todos ellos de bellísima factura y fáciles y baratos de conseguir. Y eso que eran de coleccionables de quiosco. En cambio, también recuerdo los que Norev procuró a la Renault Collection y a la Citroën Collection. Algunos números estaban muy bien, pero en otros se advertía que los moldes eran del siglo anterior, y ya no eran tan redondos como los que ahora se comenta. Hablo por ejemplo del R-30, el R-18, el 21 Nevada, el R-16, el Fiat 127, el Panda, el XM y alguno que otro más. De todas formas, estábamos encantados (y seguimos estándolo) de poder tenerlos, pero más por el vacío de aquellos años que no realmente por su calidad intrínseca.




 

Para este Blitz, si centramos la vista solo en la ‘carrocería’, es más, si desmontas la miniatura dejando solo el metal, te darás cuenta del realismo que suele ofrecer esta marca. Tendríamos una cabina con chasis de muy bella factura, pero en conjunto, tarde o temprano tiene que aparecer el plástico, y eso suele desmerecer la valoración total. Evidentemente en una miniatura de cierto tamaño, aunque sea de un camión ligero como éste, hacerlo todo en diecast sería antieconómico, y además difícil de montar, atornillar o soldar, complicando la factura y el proceso de fabricación. Así que es casi inevitable hacer las cajas y los arrastres en plástico. Aun así, puede verse que los insertos son muy buenos, léase manetas, faros, retrovisores, espejos, etc…  La caja en sí misma (quiero pensar que es para ganado), está poco vista en este mundillo, pero no puede disimular su aspecto plasticoso, y en el conjunto de texturas que una miniatura puede ofrecer, se nota la diferencia entre unos materiales y otros. Aún así, me parece un modelito muy atractivo, y desde luego no tengo inconveniente en añadir otro vehículo industrial clásico como éste a mi colección.

 

 


 

CITROËN CX D BREAK REFLEX (1980) de MINICHAMPS


 

Años setenta. Hablamos de una época de la automoción en que las marcas ofrecían una gran variedad de versiones y equipamientos de sus amplias gamas de modelos. Y más en el caso de su buque insignia, el CX, el cual estuvo en producción desde 1974 hasta 1991. Citroën Hispania, con factoría propia en Vigo, así como muchos de sus componentes en Getafe, aprovechó su tirón y su extensa red de ventas para que los más exigentes conductores picaran con este vehículo. Esta versión concretamente apareció en España en 1981, con motor de 2.4 litros y cinco velocidades, manual por supuesto. Hubo otras dos versiones de 2.0 y 2.4 de gasolina, aunque solamente con 4 velocidades. Pero en su época, recién inaugurados los ochenta, los turbo diésel eran auténticos aviones de entre 76 y 95 CV que aunque no tenían un gran reprise, podían alcanzar los 180 km/h. Imagina éso en una autopista con la famosa suspensión hidroneumática. Las versiones de gasolina, entre 128 y 168 CV rozaban los 200 km/h. Lo dicho. Un cohete espacial estos CX, al alcance de unos pocos afortunados. Unos mil y poco, como mucho, que fueron los que se distribuyeron inicialmente en España, si contamos las versiones break de ese año en sus diferentes motorizaciones y versiones. Todo ésto en cuanto a la producción/venta nacional.


 

Pero desde aquél año de 1981, hasta su descontinuación en 1991, estos CX fueron mejorados sucesivamente con motores más potentes y equipamientos aún más refinados. El motivo no fue otro que la entrada en vigor de la Ley ministerial ‘Sahagún’, que ya permitía la importación por cuotas de cualquier vehículo en territorio español, con vistas a la próxima entrada en el mercado común europeo. Esta liberalización, completada al ciento por ciento en 1984, perjudicó claramente al CX (y a otros vehículos de producción nacional), que si ya eran minoritarios antes, después, en plena vorágine de importaciones convirtió a este tipo de vehículos en algo aún más raruno y exclusivo, y con muy poca distribución. Por esos precios, el conductor español de posibles se lanzó directamente a por un BMW, un Mercedes, un Ford berlina o algo similar, que si bien no eran tan bonitos ni exclusivos como nuestro CX, prácticamente ofrecían lo mismo por bastante menos dinero. Una vez ubicado el modelo en su contexto, vamos a hacer lo propio con la miniatura, que representa a la entonces novedosa versión aparecida mundialmente en 1980, un año más tarde en España.




 

Puede verse que dentro de lo que Minichamps es capaz de hacer, esta miniatura estaría en un término medio de calidad. Es decir, no está nada mal, pero se nota que la reproducción ya tiene unos años. De hecho, si buscas bien, puedes encontrarla en torno a los 35-40 euros como precio estándar. Algo más si el fabricante es más exótico como Kess o Maxichamps. En todo caso, la versión exacta del modelo es bien reconocible, aunque no lo diga ni la peana, ni sus milimétricas plaquitas. Posee todos aquellos pequeños detalles como los tapacubos, la moldura doble lateral, el techo solar y los cuernos delanteros recortados en el parachoques que le hacen inconfundible. No así el interior, que es oscuramente monocromo. Negrísimo. Precisamente estas versiones break destacaban justo por éso, por tener unos luminosos interiores, con butacones y salpicaderos en colores claros y llamativos, alejándose un poco de la supuesta sobriedad que debería predominar en estos vehículos para la gente de abrigo.



 

No obstante, a pesar de los años transcurridos desde su aparición, este CX sigue teniendo un alto nivel con sus típicos faros delanteros, su extraordinario detallado en el juego de luces trasero, y cómo no, su molde, bien pergeñado y ejecutado. No me canso de decir que, a pesar de mis pésimas fotos, el frontal y la trasera siguen siendo magníficos, y su silueta de perfil, un inconfundible tiburón con un gran coeficiente aerodinámico de penetración en el aire. Rápidamente nos acordaremos de aquellas ambulancias y de aquellos vehículos funerarios, que tan bien aprovecharon el desarrollo de este vehículo hasta sus más longevas cotas, antes de que se decidiera medicalizar las furgonetas.



 

Minichamps tiene este modelito en color rojo-tierra y también en azul cyan-violeta, más llamativos y bonitos que éste, pero sin duda, más difíciles de encontrar, aunque su interior siga siendo negro, negrísimo. De todas formas, los que hemos vivido los ochenta con cierto conocimiento de causa, tenemos a este coche como uno de los ’rompe-cuellos’ de la época, por el que inevitablemente tenías que girarte para poder seguir admirándolo en sus fugaces y escasas apariciones.

 

¿Cuál te gusta más? ¿Cuál es el que te parece mejor hecho?