Tal y como comenté en la entrada anterior, se acabaron las
suscripciones para mí, pero no la afición por coleccionar, eso no tiene cura. Por
eso si veo algo interesante, no lo evitaré, y acabaré trayéndomelo para casa. Y
así sucedió el otro día paseando por la capital, que en los escasísimos
quioscos que aún quedan, se podía ver algún que otro ejemplar de este Troner
cisterna de la recién estrenada colección ‘Camiones Españoles – Las Leyendas del
Transporte Español’. La saga de Tolkien del Señor de los Anillos se va a quedar
en simple revista dominical al lado de lo que está haciendo Salvat: larguísimas
colecciones del mismo tema, repitiendo hasta la saciedad conceptos y moldes.
Pero como el camioncito reunía todos los requisitos para
entrar en mis vitrinas: clásico, circuló en España, y además es asequible y
coleccionable, se vino conmigo. Por ocho reales de vellón, pues no lo dudé ni
un instante. Y seguramente pase lo mismo con las inmediatas entregas: que
alguna que otra picaré. Pero de ahí no va a pasar la cosa. Ya lo he jurado
sobre el volante de mi Valtra. Ni una suscripción más, Santo Tomás. Pero a lo
que íbamos. Lo más extraño de todo es que solo me llevé uno. Ni siquiera tres o
cuatro como acostumbramos casi todos con el primero, siempre para nuestras
chapuceras transformaciones, ¿verdad?. Y eso ¿porqué?
Pues porque de Troners ya andamos bastante bien surtidos. Si
llevas años en esto del coleccionismo a 1/43 seguramente ya tengas en tu poder
los anteriores ejemplares que salieron en sus distintos tipos de cabina. Por
otro lado, y en un alarde de originalidad, la librea vuelve a ser ooootra vez
de Campsa. Desde luego, en Salvat, de mucho pensar, calvos no se van a quedar.
¿Os he contado que ya tengo toda una estantería de mis vitrinas dedicada
exclusivamente a ese antiguo proveedor de combustible? A ver si un día de éstos
me acuerdo y le echo una foto.
Es muy posible, vamos, estoy segurísimo que de Troner saldrá
alguno que otro más adelante en esta misma colección. Espero que con alguna
configuración más interesante. Ya me conformo con que el arrastre esté medio
bien resuelto y que no sea un pedazo de plástico inmenso que ocupe mucho y luzca
poco. Quizás lo mejor sería que publicasen otro cuatro patas pero con cabina
grande, y que traiga una caja para áridos o cereales. Si además ésta fuera
volquete, el triunfo ya sería de repóquer.
Siguiendo con la crítica constructiva, diré que esta
cisterna tampoco es que sea de lo mejor que tiene Salvat en su inventario.
Plasticosa a más no poder, yo creo que algunas piezas clave podrían ser de
metal para que quede más realista, sobre todo en los bajos, en la trasera y
quizás las bocamangas. De la cisterna en sí, puede verse a simple vista las
piezas de plástico que la componen, y que no están acopladas de la mejor manera
posible, de forma que se minimice en algo ese mal efecto. Le da al conjunto una
sensación de juguete, que no la convierte precisamente en el mejor número uno para
inaugurar una colección de este tipo, en este tipo de país que tenemos. A pesar
de mis mediocres fotos, un coleccionista experto (yo no lo soy, que conste)
puede apreciar que el blanco sobre plástico no queda igual que sobre metal.
En cuanto a la cabina, por sí misma es bastante buena,
aunque teniendo en cuenta el momento del coleccionismo en el que nos
encontramos, hay cosas que tras varias colecciones deberían haber mejorado, sobre
todo por el incremento sufrido en los precios en todos estos años, y que a mi
parecer no se ha trasladado en una mejora de la calidad. Me refiero, sí, a los
famosos pinchitos de las luces o faros principales. Algo que nunca entenderé
porque en colecciones de otros países sí han sabido mejorarlo. Y también un
toque de atención al asunto de los retrovisores y a los limpiaparabrisas excesivamente
gruesos. De verdad ¿no es posible ponerlos aparte en una bolsita dentro del
blíster con un ‘celo’, pero debidamente reducidos de grosor y de color? Evitaría
roturas y quedarían más realistas.
En fin, que alguno dirá que por ocho euros ¿qué quieres?
Pues quiero que al igual que en anteriores colecciones, no me pongan el
caramelo en la boca, y luego tenga que escupirlo por que ha salido amargo. De
momento, lo primero que ha hecho la editorial tras la salida a los quioscos de
este primer número ha sido variar el listado inicialmente previsto. Si ya lo
han hecho otras veces, dirá alguno. Por eso: si dejo que me engañen varias
veces por lo mismo, la culpa no es de la editorial, es mía.
Seguimos viéndonos.












